domingo, 22 de julio de 2012

Poder

Capitulo 2

Poder


     Los bomberos de la ciudad de Monterrey tenían mucho trabajo al principio del año, un pyromaniaco andaba suelto por la ciudad haciendo explotar muchas cosas. La policia había tenido fracaso tras fracaso en sus intentos por detenerlo y aunque lo conocían muy bien pues muchas veces lo tuvieron frente a ellos, siempre hacia explotar las cosas de una manera extraña. Powerman tardó en involucrarse en el asunto y no lo hubiera hecho si no fuera que por casualidad iba pasando volando por encima de un edificio en el que en su interior hubo una explosión. Bajó a la altura del piso en que había sucedido el accidente y pronto sintió la presencia de un cromosoma, al descender a la altura del piso y entrar rodeado de su campo de energía ya que un incendio comenzaba podía sentir que se acercaba cada vez más al hijo del cromosoma que estuviera ahí, el humo era denso, se escuchaban gritos de suplica en el lugar y pronto callaban. Powerman atravezó las llamas y se encontró dentro de un departamento de oficina grande, elegante pero con un completo desastre, las llamas estaban en el pasillo pero el calor dentro del departamento comenzaba a ser insoportable para el humano común.
     Al fondo se topó con los cuerpos de 3 personas vestidas de traje y corbata, armas en el suelo cerca de los cuerpos y algunos casquillos percutidos. Junto a la enorme ventana que daba a una plaza un tanto escondida cerca de la macroplaza estaban dos personas, un chico aparentemente de 25 años con vestimenta holgada de pandillero y sujetaba peligrosamente a un individuo viejo, canoso, de traje en el aire por la ventana amenazandolo con dejarlo caer. Estaba tan molesto que jamás sintió la presencia de Powerman pero dentro de su ira algo lo hizo mirar atrás

     — ¿Quién eres tu? — preguntó el tipo pandillero con un tono peculiar — ¡Maldita sea! — dijo Powerman — Fui mencionado demasiadas veces el año pasado ¿y no sabes quien soy? Obvio no, no estaría preguntandome — dijo esto apretandose su paliacate blanco. La furia del pandillero se disparó en el, apretó su puño izquierdo el cual tenía libre y extendió su brazo al mismo tiempo que el suelo comenzaba a explotar siguiendo la linea dibujada por el brazo hasta llegar a Powerman. El campo que protegía a Powerman lo cubrió perfectamente causando una mayor irritación en el pandillero, su furiosa mirada se dirigió al hombre que sostenia con la otra mano — No sabes nada — y lo arrojó fuera del edificio. Rápidamente Powerman corrió hasta la ventana y se arrojó al vacio. Justo antes de tocar el suelo, Powerman tomó al hombre y con una rápida vuelta cayó de pié en el suelo de la plaza activando al mismo tiempo su campo de energía provocando un pequeño crater en el suelo. El hombre teblaba de miedo, de verdad pensaba que iba a morir y apretaba fuertemente a Powerman tratando de darle las gracias pero la voz se le había ido por completo. Había muy pocas personas en la plaza pero estaba atónitos ante lo sucedido. Powerman puso al hombre en una banca y sintió como la presencia del otro cromosoma se alejaba.

     Emprendió el vuelo y persiguió la prescencia del cromosoma, desde lo alto del edificio podía ver como su hermano brincaba de azote en azotea provocando explosiones bajo sus pies. El pandillero sintió la presencia de Powerman y trato de escapar más rápido. Pronto alcanzaron el río Santa Catarina al sur de la ciudad, solo quedaba un pequeño riachuelo de lo que alguna vez fue un río caudaloso. Ahí el pandillero dio media vuelta y enfrentó a Powerman. Con el fuerte impuslo de una explosión bajo sus pies alcanzó la altura del vuelo de Powerman, aunque este ultimo trató de detenerlo una segunda explosión lo hizo elevarse un poco más, el pandillero se sujetó del brazo de Powerman para no perderlo y cayó sobre su espalda con ambas manos. Entonces activó su poder.

     Una fuerte explosión sucedió repentinamente sobre la espalda de Powerman quien ahora caía a la parte seca del río. Sentía un terrible dolor en la espalda que lo hacái retorcerse. Y el impacto contra las piedras no ayudó mucho. Si bien, Powerman podía resistir los ataques ya en sus anteriores encuentros con sus demás "hermanos" se dio cuenta que los ataques de sus similares si le causaban mucho daño y le debilitaban un poco. Aun asi logró ponerse de pie para ver a su agresor frente a él. Su corte de cabello era peculiar, tenía un pequeño fleco pegado a la frente y unas patillas largas, casi todo su cabello era muy corto pero en la nuca se había dejado una pequeña cola que estaba decolorada. Su ropa olgada se componía de una playera enorme con el logo del equipo de basquetball de Nueva York igualmente grande, su short parecía más un corto pantalón que le quedaba por debajo de las rodillas y usaba unos tenis converse nuevecitos y bien limpios, pese a las explosiones — Siempre me he preguntado por que cuidan tanto sus tenis converse — dijo Powerman — Callate, morro — dijo el muchacho — será mejor que no te metas o te carga la verga, ese — amenazaba apuntandole con un dedo — ¿Y qué pretendes que haga? ¿Qué te deje hacer lo que se te pegue tu  gana? — el pandillero gruñó — ¿Quien eres, puto? — Powerman apenas se componía del dolor, cada vez era menos pero sentía una molestia en su espalda que le daba una punzada de dolor muy fuerte — no, no, no... ¿Quién eres tu? — Muy molesto el pandillero se acercó hasta Powerman, lo tomó del cuello de la playera y lo levantó del suelo — No, chiquitito — le dijo Powerman sonriendo — con eso no me intimidas — Y hubo otra fuerte explosión que arrojó a Powerman varios metros lejos del muchacho, cuando cayó descubrió que no podía ver muy bien y que estaba aturdido por el sonido de la explosión — Ok, ok. Con eso quizá si me puedas intimidar pero no es suficiente — Recuperó su sentido de la vista pronto y alcanzó a ver que su agresor se acercaba a él, Powerman levantó una mano para generar una esfera de energía pero el pandillero lo tomó por la muñeca y de nuevo hubo una explosión, esta vez más pequeña pero igualmente dolorosa. No sentía su brazo y lo veía sangrar, eso ya era preocupante — Mira, vato — dijo el pandillero — Ya se que lo que hago no es bueno, pero entiendeme carnal. No sé quien eres y mejor ni te metas conmigo, ese — Powerman se apretaba el brazo, poco a poco iba sintiendo que era suyo de nuevo — Pero no se que estas haciendo, exactamente... ni se quien eres dime... hmmm... — Powerman agachó la vista por un momento, no sabía como formular la pregunta pero lo intentaría — En tu cabeza escuchas un nombre ¿Cual es? Suena, suena y lo sueñas, sabes que ese nombre es tuyo ¿Cual es? — El pandillero se extrañó de las palabras de Powerman por que no entendía como es que él sabía lo que pasaba por la cabeza de él — Bombus — dijo finalemente y aquél nombre desapareció de su mente automáticamente — cuando tienes el poder de hacer justicia debes aprovecharlo — dijo Bombus mientras se alejaba — ellos mataron a mi jefesita y violaron a mi carnala y tengo que hacerlos pagar a esos pendejos, meterles lo que sea por el culo y que se arrepientan, que sientan dolor esos hijos de su puta madre — Powerman negó con la cabeza — ¿Hacerte justicia por tu propia mano? Eso no esta bien — La ira de Bombus se disparó de nuevo — ¿Entonces quien chingados los hará pagar? ¿Cuantos años en la puta carcel son suficientes para que se puedan arrepentir? ¿Para que sientan el dolor que le provocaron a mi mamita y a mi hermana? ¿Es justo lo que ellos hicieron? — Powerman no tenía respuesta para esas preguntas, Bombus tenía razón de estar enojado — Cuando tienes el poder de hacer las cosas por ti mismo, hazlo — y con una gran explosión salió volando del lugar y Powerman no hizo nada para detenrlo. Seguía aun muy adolorido.

Segundo Semestre

Capitulo 1

Segundo semestre

     El año 2005 había iniciado tranquilamente. Como todos los demás años navidad y año nuevo lo pasó en casa de su abuela paterna donde se junataban algunos de sus tíos aunque esto ya comenzaba a ser aburrido, las cosas ya no eran como antes. El año  pasado había entrado a un grupo de la iglesia al que pusieron por nombre Samat, el cual se hizo coro entrando el año. Rubén festejó su cumpleaños el 15 de enero, con 16 años cumplidos era el más chico de su salón y siempre había sido así.

     Todos los alumnos del grupo 03 tomaron mas o menos el mismo lugar que ocuparon el semestre pasado. El salón seguía siendo el mismo solo que ahora había sido pintado y los abanicos reparados. Rubén fue el tercero en llegar a su salón, ahí ya se encontraba Marlene y una chica llamada Brenda, muy amiga de la primera y parte del grupito que fue bautizado como "las ñoñas" pues siempre sacaban las mejores calificaciones y se la pasaban estudiando incluso cuando iban a la cafetería a comer algo. El chico tomó su asiento de siempre y poco a poco comenzaron a llegar sus compañeros; Juan se sentó al ultimo de la fila, dejó caer su mochila pesadamente y con un gran bozteso se sentó. Delante de él se sentó Norberto que llegó con su siempre actitud positiva y una especie de risa de loco que denotaba su buen humor, saludó a Rubén, saludó a Juan, dejó su mochila y se salió del salón. Rubén sintió de inmediatamente la presencia de Sonia y este se alegró, ya deseaba verla y platicar con ella, en vacaciones a Powerman le había pasado algo interesante. Sonia Amelia entró al salón y de inmediato dirigió su mirada a Rubén, caminó ligeramente hasta su compañero, lo saludo y se sentó detrás de él, seguido de ella entró Dulce quien tomó el lugar que había entre Norberto y Sonia. — Tienes que contarme — Dijo Sonia — salió en todos lados y aunque no lo digan yo se que tu estuviste ahí — Rubén giró en su asiento y miró a su compañera a los ojos, miró su sonrisa delgada en su boca y su ropa que siempre le hacá ver tan ligera y fresca — ¿Y cómo lo sabes? — preguntó Rubén — digamo que puedo sentirlo — contestó ella ampliando su sonrisa.

     De poco a poco el salón comenzó a llenarse de alumnos, todos eran los mismos que los del semestre pasado y solo faltaban algunos cuantos pero fue ya casi para empezar la clase que una chica delgada entró al salón con una gran sonrisa en su rostro. Su cabello corto hasta los hombros ondeaba cuando caminaba apresuradamente a su lugar, el quinto de la primer fila; se sentó junto con Brenda, una chica de cabello corto claro, de complexión mediana y pechos grandes para su edad; se saludaron de beso y saludó a las demás chicas que la rodeaban, parecia que ella y Brenda ya se conocían de tiempo atrás. Estaba muy guapa y muy simpatica y parecier que Rubén se olvidó de Dalia por un momento hasta que ella entró al salón.

    Se le veía más segura de si misma, seguía siendo tan alegre como siempre pero esta vez no desvió su mirada para ver a su compañero y se dirigió rápidamente con sus amigas Elena y Jazmin.

     — Buenos días, yo seré su maestro de matemáticas — dijo el mismo maestro que había impartido matemáticas el semestre pasado — otra vez — dijo esto ultimo con una gran sonrisa presuntuosa en su rostro moreno — dicen que ese maestro es un pervertido — se escuchó la voz de Dulce en un murmullo.

     Así comenzaba el segundo semestre.

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