sábado, 28 de abril de 2012

La dimensión diferente

Capitulo 10
La Dimensión Diferente

      Era una sorpresa para Sonia y Rubén que el novio de Dalia fuera Electroshock, Sonia recordaba muy poco de los nombres reales de sus otros "hermanos" por eso nunca asoció el nombre de Peter con el de Electroshock. Aunque el sol volvió a salir a Rubén no lo calentaba, su impresión sobre dicho acontecimiento lo mantenía abrumado todo el tiempo aunque sabía disimularle muy bien pero Sonia conocía la verdad y él ya se lo había platicado a Jazmin la cual solo se encogía de hombros ante lo que su amigo le decía. Las cosas eran complicadas y extrañas. — Pero no van bien — Jazmin le contaba a Rubén que las cosas entre Dalia y Peter no iban bien, aunque no sabía ella toda la historia si le mencionó que habían tenido un pequeño problema de celos pero no sabía de qué surgió. Quizá las cosas no estaban tan mal. Sonia le decía a Rubén que no se hiciera ilusiones — después de todo ni te atrevez a decirle, además... ¿Cómo enfrentarás a Electroshok? — Ella tenía algo de razón.

      La relación amistosa que había entre Dalia y Rubén había crecido bastante aunque no lo suficiente como para que Dalia le contara suficientes cosas de ella para conocerla mas, era un poco reservada en ese aspecto; por todo lo demás trataba muy bien a Rubén, lo buscaba de vez en cuando para hacer equipo con las nuevas materias del semestre, exceptuando biología ya que por alguna razón en eso prefería estudiar ella sola. Rubén iba creyendo que las cosas iban a terminar bien pero ahora con esto no hayaba que pensar, siquiera imaginar. 

     La presencia de Electroshock en la preparatoria se hicieron frecuentes, Sonia y Rubén estaban tensos cada vez que él estaba cerca aunque se tranquilizaban recordandose que él estaba ahí por Dalia y no por Powerman — ¿Tu crees que sepa algo Dalia? — le preguntaba Rubén a Sonia — No lo sé ¿Como le dirías a tu novia, si la tuvieras, que tienes poderes? — Rubén pensó un momento — sucede algo extraño conmigo pero yo no puedo presumir mis poderes, por alguna razón siento que eso no es lo correcto y aunque he intentado, no he podido... aunque Marlene sabía de mis poderes fue más como una especie de acto de confianza que sucedió cuando nadie más nos veía — Sonia asintió con la cabeza — Por lo pronto, mi novio no sabe nada ¿Para qué decirselo? — Sonia y Rubén se miraban fijamente y esa platica fue interrumpida cuando el pequeño maestro de ciencias sociales entró al salón alegando cosas que nadie entendía, al parecer andaba de mal humor. 

     Retomaron su platica después de unas clases sobre los efectos de la revolución méxicana en la sociedad actual pero ahora fue el hambre lo que los interrumpió, Dulce apareció en escena para invitar a Sonia a la tienda, Rubén se quedó un rato sentado hasta que llegó Norberto y se puso a platicar con él. Era intersante notar como la relación entre los hombres del salón iba mejorando, pese a que había diferencias por la preferencia de equipos de futbol se tomaban con mucha calma esa diferencia y cualquier otra que existiera y convivian sanamente, esto es algo que nunca había visto Rubén. Pero la presencia de un tercer "hermano" probablemente Electroshock lo sacó de esas platicas sin sentido entre compañeros de clases, no solo eso sino que, esa tercer presencia estaba cerca de la de Sonia, la cual Rubén ya comenzaba a diferneciar de la de Electroshock. Paso algo que hizo que ambas presencias se alejaran rápidamente y Sonia se acercaba al salón corriedo, Rubén salió de inmediato y vio a Sonia en el pasillo de afuera junto con otros alumnos que corrian en sentido contrario para ver algo que pasó afuera — Se pelearon... — explicaba Sonia mientras trataba de agarrar aire — No sé por qué pero lo hicieron... se la llevó... de regreso a donde venimos y eso está prohíbido — Algó pasó por todo el torrete sanguineo de Rubén que inconcientemente le hizo liberar energía — ¿Y qué demonios puedo hacer yo? — Sonia mas tranquila lo miraba seriamente, se acercó a él y le murmuró — Tu no, Powerman si, ven conmigo.

     Sonia regresó por la mochila de ambos al salón, salieron lo más aprisa que pudieron tratando de no llamar la atención ni de verse preocupados — en cuanto puedas, me cargas y vuelas lo más rápido que puedas hacia la estación del Metro Cuauhtemoc pero sobre el edificio de FAMA. Al estar cerca de la preparatoria era practicamente difícil encontrar un lugar discreto así que decidieron caminar entre las calles de la colonia, resultó ser muy tranquilo el lugar alcanzando casi lo aburrido, no se escuchaba mucho ruido, como si no hubier alguien en las casas — ponte tus lentes y tu paliacate — le dijo Sonia a Rubén y ella hizo lo mismo — ¿Desde cuando tienes tu eso? — Sonia le sonrió — ¿Apoco na'mas tu puedes? — Sonia se subió a la espalda de Rubén y ambos salieron volando hacia la dirección que Sonia indicó.

     Una vez en aquel edificio que se encontraba al lado derecho de la estación del metro y que pertenecía a una tienda de muebles, Sonia sacó de su mochila una hevilla con un botón rojo, igual a la que los otros "hermanos" de ellla tenían — Vamos a viajar — Rubén vio asustado aquella hevilla mientras Sonia se la ofrecía — ¿Qué? Pero ¿Por qué me das la hevilla? ¿No la necesitas para viajar? — Sonia afirmó con la cabeza — Si, pero existe otro método. Resulta que para viajar entre dimensiones puedes abrir una puerta, se requieren ciertos requisitos que no encuentras en todos lados, pero la naturaleza en ocasiones los fabrica, esta vez fue el hombre, pero igual funciona. Se requiere que la puerta sea un circulo perfecto... bueno, casi perfecto, pero tienen que ser un error muy mínimo — Rubén estaba con la boca abierta mientras miraba la estructura de la estación del metro. Se caracterizaba por ser la más grande de todas las estaciones además de ser la que se econtraba en el centro. En el centro de ella había un dos enormes circulos en cada lado de la línea del metro, soportaba una tridilosa que a su vez servía de apoyo para el techo de la estación. — Si, ese circulo es una puerta dimensional — confirmó Sonia al ver a Rubén sorprendido — ¿Y cómo... cómo funciona? — Sonia le mostró su celular, muchas veces Rubén había jugado con el celular de Sonia ya que el de él no contaba con juegos y ahora le resutaba difícil creer que esa cosa abriría una puerta hacia un universo paralelo — nea — Rubén seguía incredulo — La verdad unca he usado esta puerta — le confesó Sonia a Rubén — Pero por eso tu tendrás le hevilla, cualquier cosa que pueda pasar esa hevilla al presionar el botón te llevará a la dimensión de la que vengo y por mi no te preocupes, lo peor que puede pasar es que pare en otra dimensión pero existe un "regreso de emergencia" peeeeeeero... Nos interesa traer a Dalia de regreso, por eso es prioridad que tu si llegues — Rubén no estaba muy convencido de todo aquello pero no tenía opción, confiaba en Sonia, tomó la hevilla y Sonia tecleo algo en el celular, este sonó como si un mensaje le hubiera llegado y en la pantalla apareció "Viaje dimensional iniciandose..." Sonia no quitó la vista del celular hasta que apareció un nuevo mensaje "Dimensión 7644521"  — es como mi matricula de la Universidad, pero al revez — Sonia lo vio un tanto incredula — ¿En serio? Bueno, ese codigo es como el nombre de la dimensión a la que vamos... te sorprenderá saber cual es el de esta dimensión "1254467" — No, Rubén no se sorprendió, por alguna extraña razón eso no lepareció impresionante — es diferente, es la dimensión diferente — Sonia afirmó con la cabeza — si, diferente — pronunció la ultima palabra lentamente. Ahora... — Sonia se subió de nuevo en la espalda de Rubén dejando antes las mochilas en un lugar seguro de la azotea de la tienda —... vuela en dirección del circulo, si funciona no va a pasar nada, la gente quizá vea un rayo de luz, pero nada mas — Rubén volaba rápidamente hacia el aro de la estación — ¿Y si no funciona — quizó saber — será mejor que funcione — le alentó Sonia. Y Powerman y Sonia alcanzaron el aro. El celular sonó

Viaje dimensional a 7644521 Finalizado

     El paso por la puerta no fue una experiencia insólita ni nada especial, era solo como haber volado de un lado a otro atravezando el aro de la estructura del metro solo que, del otro lado no existía ya un aro. Hubo una luz como el flash de una cámara cerca de los ojos pero nada más, del otro lado estaba oscuro, estaba muy nublado y la esfera del sol se podía ver entre las nubes sin que lastimara la vista. La ciudad no era muy diferente de la que se había quedado en la otra dimensión. La construccion de la ciudad era diferente, no parecía la ciudad de Monterrey sin embargo lo era — en la dimensión diferente — murmuró para si mismo Rubén. La estación del Metro no estaba ubicada en el mismo lugar, había apenas una diferencia de centímetros pero era exactamente igual a la que existe en la dimensión de Rubén. El edificio de la tienda no existía, en su lugar había otro pequeño de un negocio que Rubén no alcanzó a ver de qué se trataba. 

     Pero pese a que la ciudad era bastante diferente a la de la otra dimensión lo mas notorio era el ambiente que predominaba. Las calles no estaban en constante movimiento como en la dimensión de Rubén, no había tráfico ni demasiada gente en las calles principales y las personas que se alcanzaban a distinguir no andaban con esa alegría que aun había en la ciudad de Monterrey de la dimensión de Rubén, aquí caminaban pesadamente como si la pereza les dominara, las personas veían a Sonia y a Rubén volando fuera de la estación del metro pero no se sorprendían en lo absoluto y Rubén estaba a punto de averiguar por qué — baja y escondete entre la gente — le dijo Sonia y Rubén obedeció sin preguntar, momentos después por encima de ellos pasaron personas volando con la ayuda de un aparato en sus espaldas, como una mochila — esos son soldados del ejercito mexicano, tienen el mismo uniforme que los de tu dimensión, podrás reconocerlos fácilmente — Rubén los miraba con mucha atención, buscaban algo y miraban en todas direcciones — vamonos de aquí, a mi podrían reconocerme — le dijo Sonia a Rubén jalandole la manga de su playera. 

     Sonia hizo caminar mucho a Rubén, toda la avenida Juarez hasta llegar a Padre Mier, si es que en esta dimensión se llamaban de la misma manera. Llegaron a la estación del metro "Padre Mier" — si, tienen el mismo nombre — dijo Rubén en voz alta  — así es pero no todas, así que no te distraigas. Baja — ordenó Sonia y eso molestó un poco a Rubén, el tono de voz con el que ahora Sonia se dirigía a Rubén era distinto, como muy arrogante y comenzaba a dudar de ella ¿Y si todo es una trampa y con esto atrapaba a Powerman? Pero algo muy dentro de él le hizo confiar en Sonia, darle toda su confianza. Bajaron por las escaleras del metro, la construcción era un poco diferente a la otra dimensión pero nada especial, no había nadie esperando el metro, casi parecía abandonado, estaba muy sucio y mal iluminado — ¿A donde vamos? — aprovechó Rubén para preguntar — Al laboratorio de Tech — Rubén pasó un trago amargo — ¿Estas segura? ¿No fue él quien te mandó por mi? — Sonia lo miró con desaprovación — No te voy a entregar, iremos a uno de los tantos laboratorios de Tech, él no está aquí y desde ahí podrémos saber dónde está Electroshock y Dalia por ende — El metro llegó, abrió sus puertas y salieron unas cuantas personas apresuradamente, Rubén dio un paso para subir pero Sonia lo detubo — esperate a que se vaya, iremos detrás de él — Una vez que se marcó el tren Sonia sin avisar a Rubén corrió detrás del metro, Rubén la siguió. Al llegar a lo que parecía la mitad del camino entre las estaciones se detivueron, estaba completamente oscuro excepto por una lampara y era la unica que estaba encendida, Sonia sacó su celular, tecléo algo e indicó a Rubén que caminara con ella. Viajaron de nuevo entre dimensiones, pero esta vez no fue a otra dimensión diferente sino a otro lugar de la misma dimensión — Lo que hicimos fue viajar entre "espacio" pudiendo acortar la distancia entre un punto y otro. Bienvenido al laboratorio de Tech. 

     Rubén estaba en un lugar muy extraño, detrás de él no había nada mas que una pared de acero, el tunel del metro había desaparecido incluida la lampara, había más luz en el lugar y el clima era un poco más frío, estaba en una sala enorme donde en el centro había una mesa parecida a las quirurgicas, la luz venía del centro de la sale justo encima de esta mesa; había en el extremo opuesto un pequeño balcon y se alcanzaba a apreciar un enorme arco que conducía a otra sala. El lugar carecía de ventanas pero al lado derecho de la mesa, pegado a la pared, había un enorme aro de metal, liso completamente, solo unos cables selían de él y entraban en una pequeña caja pegada sobre la pared aun lado del aro; esta caja tenía una pantalla pero al parecer estaba apagada. 

     Entonces unos aplausos se escucharon — Te felicito, Cuatro. Haz cumplido con la misión que te enconmendé.
 

viernes, 27 de abril de 2012

Peter

Capitulo 9
Peter


      — ¿Quién? ¿Estas seguro? — Sonia estaba sorprendida después de haber escuchado el relato de Rubén quien solo asentía con su cabeza — El problema es que mis poderes no sirven contra la electricidad — Sonia sacó unas galletas, las abrió y se comió una. No le ofreció a Rubén quién miraba esperanzado el empaque — Así es, creo que ninguno de nosotros puede hacer nada contra eso — Rubén soltó un suspiro — va a regresar ¿Cuantas veces crees que pueda contra él? — Sonia negó con la cabeza — En algun momento él va a poder controlar la pelea y perderás — Sonia y Rubén se miraron un momento, fijamente a los ojos, entre ellos dos existió en ese momento una misteriosa comunicación como aquella vez que ella le chistó, ella entendía a la perfección la mirada de él pero él no entendía la mirada de ella por eso le confirmó su respuesta — Ya te había dicho que no te iba a dar galletas por haber reprobado — Rubén gruñó un poco — pero acambio, creo saber como ayudarte con Electroshock — terminó ella con una sonrisa burlona.

     Sonia y Rubén se dirigieron a la azotea de la escuela — Esto nunca me funcionó a mi pero todos me explicaron lo mismo con respecto a esto — Rubén estaba volando y hacía las piernas como si estuviera sentado — ¿Quiénes son "todos"? — Sonia se encogió de hombros — Pues fireblast, Tornado, Electroshock y Número 1 — Rubén asentía — ¿Quién es numero 1? — Sonia jaló a Rubén de la playera — ¿No has notado que haces muchas preguntas? — Rubén se disculpó y prometió poner atención — Bien, todo está en concentrar la energía de tu cuerpo en un punto del mismo, como tus manos, por ejemplo — Sonia levantaba las manos delante de ella — de la misma manera en que le haces para sentir dónde está el instrumento de poder — La energía de Sonia comenzaba a emanar de su cuerpo, crecía la fuerza de su presencia pero solo un poco y sus manos comenzaban a temblar mucho y Sonia bajó las manos — no puedo — Rubén se puso de pie frente a ella, levntó sus manos frente a él y Sonia se quitó del frente; cerró los ojos, concentró su mente en sus manos, podía sentirlas, podía sentir los latidos del corazón en sus manos, la sangre fluyendo entre sus dedos, sentía la energía fluyendo por su cuerpo, comenzaba a emanar. Abrió los ojos — No puedo — dijo finalemente.

     Lo intentaron varias veces pero no lograron nada y mejor lo dejaron para después — Lo siento, estas son las instrucciones que me dieron. Se supone que debes poder formar una esfera de energía en tus manos que puedes lanzar, pero nunca he podido hacerlo. Quizá nosotros no fuimos hechos para poder hacer algo como esto — Rubén comenzó a notar la presencia de un instrumento de poder, rápidamente Sonia también lo hizo — Tampoco fui hecho para volar, sin embargo vuelo. Todo es posible — Sonia lo miró extrañado, nunca había escuchado algo tan positivo por parte de Rubén — es verdad ¿Cómo le haces para volar? además ¿Desde cuando eres tan positivo? — Rubén la miró de muy cerca — ¿No te has fijado que haces muchas preguntas? Será mejor que nos vayamos.

     Los dos muchachos caminaron hacia la avenida Universidad, sentían muy de cerca esa otra presencia, no se movia, estaba siempre en el mismo lugar pero pese a que tuvieron los ojos muy abiertos, jamás encontraron de donde venía aquella presencia. Lo dejaron atras y cada uno se marchó a su casa.

     El clima era nublado, el aire fresco hacía de la tarde algo muy agradable y era una sensación espectacular sentir el viento en lo alto de los edificios de la ciudad de Monterrey. Como Rubén le tenía miedo a las alturas no se sentaba al borde de los edificios, además eso haría que lo vieran, sino que se acostaba de manera que su cabeza estaba cerca del borde, según él para escuchar cualquier clase de sirena y poder ayudar a alguna emergencia, pero no siempre escuchaba todo lo que sucedia. De repete sinitó de nuevo una presencia, esta vez se acercaba a él lo cual le hizo ponerse de pie de inmediato y no tardó en averiguar quién se acercaba: Electroshock.

     — Fue muy fácil encontrarte — Dijo Electroshock lanzando un rayo desde una de sus manos hasta Powerman, este se protegió con un campo de fuerza.
      — ¿Cómo haces eso? —
      — ¿A qué te refieres? ¿La enertgía? ¿Crees que puedes lograr lanzar energía por tus manos? Estas loco 
      — Si tu puedes, yo puedo
      — Pensé que Numero Cuatro te enseñaba eso
      — ¿Cómo? ¿Así que eras tu quien estaba cerca de la prepa?
     — Claro. Pero dejame decirte que los encontré por casualidad. Te he de decir que en esta dimensión hay chicas muy lindas y en tu prepa está la más hermosa de todas — esto ultimo le dio mucha risa a Powerman pero inconcientemente pensó en Dalia. — No te rias, pendejo — Electroshock lanzó de nuevo rayos hacía Powerman quien los esquivó con un salto que lo puso en el aire y temblaba por el miedo a las alturas
      — Que ridiculo te escuchaste. Dime cómo demonios lanzas energía
      — Solo debes concentrarla en tus manos. Es todo
      — Eso ya lo intenté y no funcionó 
      — ¿Cómo no? Mira — Electroshoc lanzó de nuevo rayos desde sus manos y esta vez si dieron en el blanco, Powerman cayó al suelo y sentía ese incomodo cosquilleo por todo el cuerpo — Qué lastima que no puedas  

     Electroshock de nuevo lanzó su ataque contra Powerman, aun tenía la misión de llevarlo con él y sabía que él no se iba a dejar. Powerman esquivaba suys ataques o se encerraba en el campo de fuerza , al ver que Powerman podía sortaer esos ataques, Electroshock decidió atacarlo cuerpo a cuerpo, lanzaba sus puños contra Powerman cargados de electricidad, este ultimo se sorprendio pues Electroshock podía traspasar su campo de energía — ¿Qué chingados...— trato de decir algo pero los golpes de Electroshock lo tenían bien ocupados — ¡Ay! No me digas que no lo sabes... — y los golpes seguían y hacían retroceder a Powerman hasta el borde del edificio —...Nosotros podemos pasar los campos de energía de los demás, fuimos hechos para trabajar en equipo — Se detubo un momento — ¿Entonces por qué no lo haces? — Electroshock le sonrió complacido — Tu eres el que no lo hace — Y un fuerte rayo salió de su mano derecha y arrojó a Powerman fuera del edificio. Powerman caía hasta que se le pasó lo aturdido, justo a tiempo para no chocar contra un vehículo estacionado, la gente alrededor se asutó por lo sucedido y se quedaron sorprendidos al ver como aquella extraña persona regresó a lo alto del edificio volando. Apenas iba a alcanzar la azotea del edificio cuando Electroshock lanzó contra Powerman un nuevo ataque, al no estar haciendo tierra, Powerman podía resistirlo un poco mas que los otros ataques y logró atestar un golpe en el rostro de su enemigo, Electroshcok dio unos pasos atrás y con un movimiento ágil tomó la mano de Powerman y dejó salir de él una fuerte descarga y de nuevo lo arrojó al vacio, esta vez Powerman pudo reaccionar más rápido, comenzaba a estresarse y sus nervios comenzaban a causarle problemas, no solo era la altura sino también las constantes descargas electricas. Al verlo regresar Electroshcok voló en sentido contrario a Powerman llevandolo a una altura aun mayor, Electroshock era un poco más rápido y al alcanzar cierta altura rio a carcajadas y gritó — ¡ELECTROBLAST! — Levantó sus manos en el aire una gran cantidad de energía se juntó entre ellas y un extraño rayo en bola apareció, movió sus manos en dirección de Powerman para lanzarle la energía, viajaba a gran velocidad y Powerman no tenía tiempo para esquivarla, elevó su energía, dejó salir grandes cantidades de energía de su cuerpo, sintió como recorría todo su cuerpo y puso sus manos delante de él por pura reacción en forma de defensa. Sus manos estaban envueltas en esferas de energía de un color blanco muy brillante, alcanzaba a ver que el color blanco se hacía un tono verde muy clarito, casi invisible justo antes de que el ataque de Electroshock chocara contra sus manos.

     El rayo en bola se deshizo por el aire al igual que las esferas de energía en las manos de Rubén, este estaba asustado y sorprendido, se fijaba en sus manos, tenía una extraña sensación de calor, como si estuviera cerca del fuego pero solo en el área que abarcaban las esferas de energía — ¡Maldito perro! — gritó Electroshock que ya no le dio tiempo para que siguiera observando y lanzó un nuevo rayo en bola contra Powerman, sin pensarlo dos veces de nuevo concentró su energía alrededor de sus manos y golpeo el rayo el cual se deshizo aunque esta vez no lo hicieron sus esferas de energía. Electroshock se lanzó contra él para golpearlo y aunque lo logró, Powerman le regresó el golpe con el puño dentro de una esfera de energía causandole un gran dolor a electroshock. Varios golpes más sucedieron entre ellos dos mientras volaban sobre la ciudad de Monterrey, ambos se estaban cansando y tratando de terminar con todo ello, Powerman sujetó un brazo de Electroshock al mismo tiempo que el segundo hizo lo mismo con el primero. Viendo dicha oportunidad, Electroshock dejó caer sobre Rubén una descarga electrica constante, luchando contra todo ello Powerman se movió como pudo para agarrar del rostro a su enemigo, la descarga comenzaba a dañar a los dos de la misma manera que la ultima vez que se vieron pero ahora los dos estaban aguantando mejor el daño, no por que fueran más fuertes sino por que los dos eran demasiado orgullosos como para perder. Al final Electroshock sedió, ya no controlaba sus moviemientos, temblaba y lo mismo le pasaba a Powerman, rápidamente se alejó de él y huyó.

     Al día siguiente en la preparatoria, Sonia revisaba algunas zonas quemadas en la espalda de Rubén — No puedo creer que te pase esto ¿Por qué no ha sanado? — Rubén estaba enojado y negaba con la cabeza — Ayer estaba peor, si ha estado sanando pero... — Rubén giró sobre el block que usaban a modo de asiento en la azotea de la preparatoria, tenía una sonrisa que no podía esconder, de repente le salió, como esas veces que de niño te compraban tu juguete favorito — logré hacerlo, Sonia. Logré hacerlo — Sonia se alejó un poco de él extrañada — ¿Pasar matemáticas? — A Rubén se le fue la sonrisa y amargamente le dijo — No, sino concentrar energía en mis manos. Aunque no pude lanzarla, eso fue lo que me ayudó mu... — De nuevo sintieron una presencia acercarse, rápido se bajaron de la azotea, se dirigieron hacia el montón de alumnos que iban ya de salida y se toparon con Dalia, Rubén no le puso mucha atención, le desconsertaba esa presencia que se acercaba lentamente, no la sentían desde arriba, venía caminando — Mira quien viene ahí — emocionada Dalia levantó una mano para saludar a alguien — El es mi novio, Sonia — y Dalia corrió hacia un chico con playera anaranjada, pantalones rotos de las rodillas y el cabello amarillo, parado como picos que recordaban una caricatura japonesa y con una sonrisa de satisfaccion, algunas quemaduras por electricidad en sus brazos y en su rostro. Sonia y Rubén miraban atónitos — Peter — dijo Sonia — Electroshock — dijo Rubén. Dalia se despidió de sus compañeros con su mano derecha mientras que con la izquierda sujetaba el brazo de Peter y se alejaba caminando.

martes, 24 de abril de 2012

corto circuito

Capitulo 8
Corto Circuito




     Myra Magaña había escpado. Su quinta estaba abandonada y no se sabía nada de ella. Varias de las chicas reportadas como desaparecidas habían sido encontradas y cuatro de ellas informaban a los médios de comunicación que habían sido salvadas por un súper héroe enojón. 

     Rubén no estaba muy seguro de lo que había pasado aquél dia pero no le gustaba para nada, había perdido el control total y no sabía si era por la droga o por cualquier otra cosa, lo unico que recuerda es que el ver como se aprovechaban de una chica le hacia enojar demasiado. Además había cambiado el color de su cuerpo, su energía hacía crecido demásiado con ello y estaba completamente enojado, lleno de ira. Se sentía como una especie de Hulk, pero gay por el color rosa ¿Qué dirian de él? Sonia comentaba con él lo que había pasado, no se explicaba por qué había sucedido tal incidente ni mucho menos de donde surgió tanta energía. Le aseguró que ella había podido sentirla desde muy lejos.

     Mientras tanto, Rubén regresaba a la vida normal de un estudiante de preparatoria, al cuidadi de cualquier noticia de Myra Magaña, no olvida que por un momento estuvo bajo su control y que además conocía su identidad aunque, si lo pensaba bien ¿Cuanto puedes esconder bajo unos lentes de sol de mala calidad y un paliacate? Y no era el unico que intentaba regresar a la vida cotidiana, en la preparatoria se encontraba de vez en cuando con Nidia, la chica que estaba bajo el influjo de Myra, esta lo saludaba y siempre le regalaba una gran sonrisa, tenía miedo de que ella pudiera delatarlo pero en una ocasión, cuando se toparon en la papelería, ella lo saludó como si lo conociera de toda la vida y para despedirse de él puso su dedo indice en los labios a manera de "silencio" y aunque no parece gran cosa, Rubén se sintió tranquilo y le dio su confianza.

    Entre las cosas que estaban dentro de su vida "normal" si es que de algun modo la vida de este muchacho es normal, estaba Dalia. Buscaba la manera de hablar con ella y aunque ella era muy dulce e inteligente, siempre terminaba hablando con Jazmin, una de las amigas de Dalia. Y no estaba mal hablar con ella pero a Rubén le interesaba Dalia y no sabía como decirselo — Pero creo que ya tiene novio — Dijo Jazmin como que queriendo asesinar a Rubén de un ataque al corazón — Bueno, alcanzé a leer en su libreta que escribia "Dalia y Peter" y no es que sea chismosa, pero lo alcanzé a ver de pura casualidad — Rubén tenía un rival y no lo conocía en lo más absoluto. Powerman podía agarrarse a golpes con cualquier enemigo pero ¿Como le hace Rubén contra ese tal Peter? 

     Los examenes finales estaban por llegar. Al fin terminaría la tortura de tener matemáticas en las primeras horas de la mañana sin embargo, en los examenes parciales a Rubén no le había ido muy bien — ¿Cómo que sacaste mala calificación? — le espetaba Sonia — ¿No te han pasado al pizarron a hacer los problemasy los haces muy bien? — Rubén se encogía de hombros, no entendía como es que no podía recordar todas las formulas matemáticas que le habían enseñado y ni mucho menos por que no podía reconocer cual es la que tenía que usar para cada problema — A mi no se me dan las matemáticas — era su respuesta — pues has que se te den — y las raciones de galletas de chocolate se acabaron con esas ultimas palabras — olviate que te de galletas, si sigues así en matemáticas, olvidalo — Si, Sonia era la mujer más cruel que existía en el planeta tierra y en todas las dimensiones que pudieran existir. Rubén lloró amargamente ese día — también te estas distrayendo mucho con Dalia, será mejor que te olvides por un tiempo de ella que al cabo ni le puedes decir nada — Otro ataque al corazón uno más y quizá ya no lo resisitíría. Los días habían estado nublados, clima fresco y agradable, pero anunciaban la llegada de lluvias. Fue así que en un ambiente húmedo comenzaron los exámenes finales. 

     No, pelear contra el control de Myra Magaña no es la pelea mas fuerte que ha tenido en su mente, la pelea más fuerte tubo lugar durante el examen de mátematicas tratando de recordar todo, tenía como aliado una calculadora sencilla y no una científica como todos los demás, quizá eso no era bueno, pero lo intentaba. Algunas formulas de contrabando en un papelito pequeño y disimulado y las que recordaba, hacía todo el procedimiento, pero la respuesta que tenía no era ninguna de las que estaban en las opciones. Estaba mal y por si fuera poco, cuando Dalia terminó su examen, se levantó emocionada de su asiento, tomó una tiza del escritorio y escribió en letras grandes "Peter y Dalia"

     No había nada que lo animara. Buscó consuelo en algun coctel de frutas del mercado rodante que se ponía por su casa pero la lluvia arruinaba mucho la caminata, incluso no había muchos puestos, si fue a comprar dicho coctel fue por la insistencia de su hermana Mónica, un año menr que él, muy parecidos fisicamente pero ella posería unos ojos más grandes, cabello largo y es mujer. Veían un puesto de peliculas de dudosa procedencia a pesar de que no tenían donde reproducir las peliculas y Rubén vio una de súper héroes japoneses entonces fue cuando se dio cuenta de que ya había pasado bastante tiempo desde la ultima vez que habían ido en busca de el, mejor dicho, de Powerman. Y como si lo hubiese invocado con el pensamiento, una presencia se acercba a él a gran velocidad — No puede ser, aquí no.

     La lluvia comenzó a arresiar, había rayos que surcaban el cielo y fuertes truenos que estremecían a las personas, los pocos puestos que se aventuraron a vender ese día estaba desmontando todo, la lluvia los hacía reitrarse temprano. Ya eran como las ocho de la noche y la gente corría para todos lados, mientras Rubén miraba también en todas direcciones y peleaba con su hermana — ¿Para qué te hice caso? — Y un rayo cayó muy cerca de él. La fuerza del rayo provocó que algunos transeuntes cayeran al suelo y se cegaran por un momento, incluso Rubén se tambaleo un poco y su hermana no se cayó gracias a que se sujetó a él. Hubo otro rayo, Y otro mas. Todos cerca de él. La presencia estaba justo por encima de él pero la lluvia y el efecto de la luz cegadora no lo dejaba ver bien. 

     Corrió hacía el mercado, dirección opuesta a la que llevaba, jaló a su hermana consigo e hizo un campo de energía a su alrededor, los rayos seguían cayendo como si fueran provocados. Uno cayó sobre un puesto que apenas terminaba de ser desarmado, algunos lentes salieron volando y Rubén aprovecho para tomar uno de ellos, agarró tela que había por ahí tirada sin fijarse de qué era, y se la amarró a la cabeza amodo de paliacate, solo que esta vez era verde y no blanco.  — Powerman — dijo la voz — es verdad lo que decían de ti, eres difícil de cazar — Y un chico de cabellos rubios, largos y parados como si tuviera mucho gel se paró frente a el y su hermana a unos cuantos metros. Dio unos pasos hacía Powerman — ¿Qué pasa? — preguntó Mónica — Nada. No pasa nada. Pero sea lo que sea que veas, no digas nada a nadie — Y un rayo se dirigió hacía el y su hermana pero chocó contra el campo de energía que lso rodeaba, Mónica se asustó un poco — Tu... tu... — Rubén la miró enojado por debajo de esos lentes, aunque eso nunca había funcionado — Si, no digas nada — Mónica negó con la cabeza — tu estas usando lentes de mujer, te vez ridículo. Ya me imagino si sales de nuevo en las noticias — Rubén estaba sorprendido, se quitó los lentes para verla directamente a los ojos — ¿Acaso crees que te puedes esconder debajo de eso? — Perfecto — aventó a su hermana con algo de brusquedad pero sabiendo como hecerle para que no se lastimara y él dio un brinco al aire. El chico extraño levantó una mano para seguir el movimiento de Powerman y de su mano salió un fuerte rayo. De nuevo chocó contra el campo de energía.

     Rubén cayó de pie en el suelo, lejos de su hermana. Ya casi no había nadie en el mercado salvo unos curiosos. La lluvia no se detenía y parecía que no le importaba a ese chico extraño, llemaba mucho la atención al ser rubio, su peinado de pelo parado en forma de un pico le recordaba a Rubén una serie japonesa, su playera anarnjada fosforecente también era muy llamatiba y sus pantalones eran de los mejores, estaban rotos de las rodillas como siempre le gustaron a Rubén. — Me han dicho que eres imposible de capturar, pero te has topado con puro perdedor — dijo el chavo con una voz un poco grave — hasta ahorita no te habías enfrentado a mis poderes — Levantó ambas manos en dirección de Powerman y lanzó un rayo, esta vez Powerman quitó el campo de energpía para captar el poder y así detener el ataque, pero fue un grave error. Sentía un tremendo dolor por todo su cuerpo, a diferencia de los golpes o las balas, este dolor surgía desde adentro. No podía resisitir el paso de la corriente electrica. Cayó al suelo estremeciendose mientras que su enemigo reía a carcajadas — Yo, Powerman, soy Electroshock, tengo poderes sobre la electricidad y esto no es algo que cualquiera de nosotros pueda resisitir, después de todo, la electricidad es energía y todos tenemos energía — Electroshock se acercó a Powerman quien aun estaba en el suelo, le propinó una patada en el estomago y lo arrojó varios metros fuera ya del mercado. Estaba en medio de la colonia Los Robles donde él vive, aun tenía los lentes y el paliacate, se incorporó tan rápido como pudo y previno el ataque de su adversario, dio un salto y voló algunos metros sobre el suelo pero Electroshock tambien sabía volar — Impresionante, Tu modelo no viene con la opción de volar ¿Como lo lograste? — y de nuevo, de sus manos arrojó un rayo que tumbó al suelo a Powerman. Esta vez el dolor no había sido tan intenso y él sabía por qué pues al no estar en contacto con el suelo la corriente no circulaba y no le provocaba el mismo dolor — será mejor que te rindas — Powerman se levantó del suelo volando y de un ataque rápido le dió un fuerte golpe en la cara a Electroshock y lo tumbó al suelo. Electroshock no esperaba que Powerman tuviea tanta fuerza, se pusó de pie y comenzó a aplaudir — Te felicito, ahora entiendo por qué los demás no pudieron contigo. Puedes volar, tienes una fuerza extraordinaria ¿Qué más puedes hacer? — La lluvia arreciaba cada vez más, Powerman y Electroshock estana empapados y había mucha gente más que trataban de ver lo que sucedía, afortunadamente para Powerman, los rayos que arrojaba Electroshock producían demasiada luz e imposibilitaban la buena visibilidad. Sin pensarlo dos veces, Powerman se dirigió a su enemigo volando y aunque recibió dos ataques seguidos de electricidad, logró soportarlos para volver a golpear a Electroshock, lo tumbó al suelo pero Powerman no se detubo, se paró sobre él y ejerció presión con su habilidad de volar dirigiendose al suelo — ¿Crees que eso puede detenerme? — Hubo una fuerte luz cegadora, Rubén sentía cosquilleo por todo su cuerpo y sentía que no le respondía, no sintió el golpe contra el suelo y un zumbido se apoderaba de su oido, podía ver muy poco que electroshoc se acercaba a él, estaban sangrando ambos, Powerman ya no tenía los lentes de mujer, Electroshock lo levantó sujetandolo del cuello de la playera, dijo algo que Powerman no pudo escuchar, aunque sentía le sonido de los truenos en su cuerpo, sintió la vibración en el suelo de algo que cayó cerca de ellos, veía como Electroshcok sonreía y comenzaba a sentir que la electricidad de nuevo circulaba poco a poco por su cuerpo "despues de todo, la electricidad es energía y todos tenemos energía" y gracias a que su padre fue electrico y Rubén recibió ciertas enseñansas de esta técnica, sabía que las palabras de Electroshock eran ciertas, el dolor comenzaba a apoderarse de él pero antes de que la electricidad provocara que el cuerpo se le agarrotara, sujetó a Electroshock del rostro y pudo escuchar lo que decía — ¿Crees que puedes conmigo? — Rubén le sonrió — Quizá yo no, pero Zeus si — La electricidadcomenzaba a circular por el cuerpo de Rubén y de Electroshock, ambos sentían el dolor pero el segundo no sabía explicarselo bien, si detenía la descarga dejaría de sentir dolor pero significaba tambien liberar a Powerman pero él era quien poseía los poderes sobre la electricidad así que pensó que podía aguantar las cantidades de energía que le podía controlar. Entonces sucedió.

    Entre el cielo y la tierra hubo una conexión y un rayo se dió. Electroshock y Powerman salieron volando del lugar y ambos estaban agarrotados del cuerpo, sentían un enorme cosquilleo y no podían moverse mucho, ambos se recuperaban al mismo tiempo, increiblemente seguían sangrando, sus heridas no se veían curadas. Electroshock abrió sus brazos, acumulando energía y la disparó contra Powerman quien ya se protegía con su campo de energía, caminaba hacía su rival y este no dejaba de lanzar su ataque, cuando lo alcanzó, lo volvió a sujetar del rostro y de nuevo una enorme descarga de corriente electrica daba lugar a un rayo. Ambos cayeron al sueo aturdidos, Powerman hizo lo posible por moverse pese al dolor y los musculos contraidos, voló unos centímetros y se acercó a su enemigo, en el momento en que ambos pudieron recuperar su fuerza sobre su cuerpo, Powerman propinó un nuevo golpe contra el estomago de Electroshock y lo derrumbó en el suelo. Se acercó a él, vió la hevilla de su cinto y era igual que la de los demás, con un boton rojo en el centro, lo presionó pero no pasó nada. Quizá la electricidad lo había estropeado. No le dio más importancia y buscó a su hermana. Poco a poco se iba recuperando y por efecto de su instrumento de poder sus heridas se iban curando lentamente. Mónica lo vio y corrió para ayudarlo, aun se tambaleaba un poco — ¿Qué vas a hacer? ¿Lo vas a dejar ahí? — Powerman dio un vistazo hacia atrás y vio ponerse a Electroshock de pie — Él estará bien y por el momento no me buscará— Entonces sintió como la presencia de Electroshock se alejaba de él.

rosado


Capitulo 7
Rosado

    Estaba desconcertado ante semejante situación, Cristina amenazaba con quitarse la vida si Powerman seguía con su ataque ¿Cómo? ¿Cómo es posible que actue de esa manera? — Vamonos — dijo Myra Magaña con una voz autoritaria y se encaminaron a un vehículo del otro lado de la casa, el hombre en el suelo se puso de pie con dificultad y los seguía de ultimo, las tres chicas seguían a Myra Magaña y delante de ella estaba el otro hombre ya abriendole la puerta trasera del auto. Todo el tiempo Cristina sujetaba la pistola junto a su cabeza para evitar que Powerman hiciera cualquier cosa por detenerlos. Aun cuando el auto pasó delante de él, aquella chica seguí con su vista perdida y el arma sobre su cabeza. El sonido de las sirenas de las patrullas se acercaba pero el auto de Myra Magaña se alejaba, arriesgandose, Powerman se elevó por los cielos a una altura considerable para poder seguir a Magaña sin ser visto.

     Rubén tenía miedo a las alturas. Todo el tiempo que volaba lo hacía a cierta altura pero siempre trataba de evitarlo, cuando se veía amenazado o cuando la adrenalina llenaba su torrente sanguinieo el miedo pasaba a un segundo plano. Pero definitivamente, Rubén tenía miedo a las alturas y, por ende, a volar. Es por eso que volaba y temblaba, por eso miraba constantemente hacia abajo buscando mantener siempre la misma altura y la dirección que Myra había tomado no le ayudaba mucho, había salido a carretera y ya no había muchas casas ni mucho menos lugares altos donde Powerman pudiera descansar, pero no podía ni debi detenerse. Cada vez fue acercandose más a un conjunto de edificios, comunmente llamados quintas aunque parecía más una especie de hacienda. El vehiculo en el que viajaba Myra y las muchcahcas entró a uno de los edificios y desde su posición Powerman no pudo ver nada más.

     La quinta se encontraba bastante retirada del centro del municipio de Escobedo, Powerman no sabía que tan lejos estaba de su casa ni de cualquier otro lugar. No sabía si aun era municipio de Escobedo o si ya era Apodaca — pero ahí, dando la vuelta, está el borde del fin del mundo — se dijo a si mismo en voz baja. Por fin pudo descender al suelo y acercarse con cautela al lugar, sacó su celular para llamar a la policía pero no tenía señal en aquel lugar. Miró en todas direcciones, ocasionalemente se podía ver pasar un vehículo en la carretera a alta velocidad, nada importante. Se adentró con cautela a la quinta buscando por todos lados cámaras de seguridad y trataba de no ser visto.

     El lugar se comoponia de 5 edificios. El primero a la entrada, es como un pequeño recibidor que, estando adentro, Powerman pudo observar que solo era un techo, uno que otro guardia dormido y una mesa de patio con sus sillas. El segundo edificio, ubicado hacia el norte del primero, era el más grande y estaba conectado con el primero por un largo pasillo techado. La entrada estaba custiodada por dos hombres altos armados con armas largas. Tenía muchas ventanas pero no se alcanzaba a ver nada hacia adentro. A su derecha estaba el tercer edificio, parecido al segundo pero más pequeño. Y los otros dos, hacia el sur de la quinta, eran como dos bodegas de buen tamaño y un extraño aroma se dejaba sentir desde aquel lugar.

     Powerman pasó muy cerca del guardia dormido a la entrada de la quinta, no podía ver ninguna cámara pero estaba seguro que alguna debía estar por ahí fue así como no se fijó en que cerca de su pie estaba una lata de cerveza la cual pateo accidentalmente al tratar de moverse, el hombre dormido, recargado sobre la pared, se despertó de inmediato un tanto confundido, se tardó unos segundos en reaccionar pero al final levantó su arma contra Powerman y disparó. Este recibió los disparos, las balas chocaban contra su cuerpo y caian al suelo después. Los otros guardias se alertaron y corrieron para averiguar que era lo que sucedía, Powerman corrió en dirección del primer hombre y lo golpeó fuerte en el estomago; corrió lo más rápido que pudo por el pasillo en medio de los disparos de los otros hombres y observó que desde todos los edificios comenzaban a salir más personas. Al acercarse a sus dos agresores, a uno lo tomó de un brazo y lo arrojó al suelo y al segundo, con un movimiento rápido lo tomó por el cuello y lo lanzó al patio central de la quinta. Corrió en dirección de la puerta del edificio grande y descubrió que no estaba cerrada con llave. En medio de una lluvia de balas entró.

     Dentro había otro pasillo decorado muy elegantemente, daba a 7 puertas distintas, habíendo 3 en cada lado y una más al final del pasillo, siguío derecho y abrió la puerta. Ahora se encontraba en un gran salón igualmente decorado con una gran elegancia, lamparasde cristal colgando y unos impresionantes detalles en los relieves que se encontraban en las columnas. En medio se econtraba una pequeña mesita con un juego de te — ¿Desea que le sirva algo, Señor? — la voz de una joven resonó en la habitación y apareció detrás de unos sillones al fondo de la habitación que apenas Powerman ponía atención. La muchacha estaba vestida provocadoramente, con un traje diminuto de sirvienta que dejaban mostrar demasiada piel y un poco de otras cosas, Rubén se ruborizó bastante y una enorme carcajada resonó en la habitación. Una puerta se abrio y la risa se escuchó aun mas fuerte, el sonido era exagerado, Myra Magaña entró.

     — Sabía que me segirías, Powerman — dijo la mujer pelirroja, de gran busto y alta. Con un porte impresionante y una extraña gracia al moverse, denotaba una gran seguridad en ella misma superada solo por su ego — ¿Qué demonios es todo esto? — preguntó Powerman en un tono muy serio y Myra soltó una risita tonta — "todo esto" es mi palacio y ella — apuntando a la chica del traje diminuto — es una de mis sirvientas. Quizá la conozcas ¿No? Es una de las chicas desaparecidas — Powerman giró su vista hacía la chica, la miraba a los ojos tratando de recordar si había visto su fotografía pero la memoría no es un súper póder y Rubén era malo con eso de recordar cosas, mientras la muchacha le sonreía, no parecía mayor de 15 años — Será mejor que la dejes ir — Sonaba tonto, sonaba ridículo, incluso Powerman se sonrojó pues sabía que esa orden no la iba a cumplir aquella extraña mujer — Vete de aquí, Karla — dijo Myra mientras veía a la muchacha, esta se arrojó a los pies de Myra y comenzó a llorar — No me corra, Señora, quiero estar con usted — Myra dirijió su mirada a Powerman y sonreía malevolamente — te he dicho que te largues, Karla. Ya no me sirves — Karla lloraba mas y mas, parecía que aquellas palabras le rompian el corazón, como si estuviera enamorada del peor chico del mundo y se da cuenta de que la ha estado engañando — Señora, mi Señora — Entonces la chica se pone de pie y trata de besar a Myra en la boca, la abraza de una manera extraña que recordaba a dos amantes a punto de revolocarse y apenas dirigia sus manos a partes intimas de Myra cuando esta le propina una fuerte patada después de aventarla. Powerman sentía como comenzaba a emana energía de él, extrañamente el calor de su cuerpo comenzaba a elevarse, no podía controlar esas energías que salían de él, se sentía mal, sentía un malestar en partes de su cuerpo, como si estuviera quemado. No sabía por qué — Entonces ya no quiero la vida — Karla dijo esto y de inmediato se puso de pie y corrió hacia la mesita del centro, tomó una pequeña pistola y la puso contra su pecho, instintivamente Powerman se movió rápido a detener a Karla, logró levantar su mano para que el disparo diera en el techo, aquellas partes de su cuerpo que sentía como quemadas le empezaban a doler, no era quemado, era rosado y a él mismo le causaba gracia pensar en ello, pero esas rosaduras comenzaban a extenderse por su cuerpo. Pensando en ello no vio cuando Karla sacó una pequeña jeringa e inyectó su contenido a la altura de la ultima costilla de Powerman.

     Rápidamente los primeros malestares desaparecieron para dar paso a otros. Comenzaba a darle un fuerte dolor de cabeza y unos terribles mareos, no sabía lo que pasaba, sentía que caía y alcanzó a ver a Myra que se acercaba a el riendo a carcajadas, de nuevo esa risa resonaba en la cabeza de Rubén y esto fue lo ultimo que supo.

     Despertó en una lujosa cama, en un lujoso cuarto, con un amueblado lujoso. Todo lujoso y brillante. Se sentía como si hubiera dormido por horas y con horror comprobó que sus gafas negras y su paliacate blanco estaban sobre una mesa al lado derecho de la cama, habían descubierto su identidad. Alarmado se levantó de la cama y descubrió que una chica de cabello lacio negro largo lo acompañaba, tenía un traje de mesera diminuto y esta chica estaba un poco más desarrollada — ¿Le puedo ayudar en algo, Señor? — poseía una dulce voz y Rubén se quedó boquiabierto, rápidamente tomó sus cosas y se las puso, la muchacha comenzó a reirse — pero ya te vi, de nada sirve que te pongas eso — Rubén la miró a los ojos — como quiera, me siento más seguro — Rubén se levantó de la cama y la muchacha se encaminó rápidamente para ayudarlo — no te preocupes, puedo yo solo — ella le sonrió dulcemente y aun así se quedó a su lado — Usted está en la preparatoria 16 — Rubén abrió muchos los ojos por detrás de sus lentes oscuros — No sé su nombre, Señor, pero lo he visto ahí. Yo también estaba en esa prepa hasta que mi ama me ofreció servirle — Rubén se sentó en la cama de nuevo — ¿Ama? — La chica se sentó a su lado, puso una mirada timida que la hizo ver muy tierna — Si, ella nos ayudó cuando más lo necesitabamos, ahora le servimos con amor — al escuchar esto a Rubén se le erizó la piel — ¿Y tus padres? Ellos creen que estas desaparecida — Por un momento pareciera que se quedó trabada como una computadora, suspiró profundo y se paró de inmediato. Myra Magaña entró a la habitación inesperadamente — Ama, mi señora — La chica se acercó a Myra pero esta la aventó contra la pared, de nuevo esas rosaduras comenzaron a surgir en Rubén y comenzaba a emanar energía sin poder controlarlo — Levantate — una voz imponente y con gran fuerza dio a Rubén una orden que no pudo ignorar, de inmediato se puso de pie — ¿Qué chingados...? — Myra rió un poco — Te inyecté una potente droga que me sirve para controlarte, claro, con un poco de conocimiento sobre hipnosis ¿Cómo crees que funcionan todas mis sirvientas? — Dentro de la mente de Rubén había una lucha , como si peleara contra si mismo, algo que peleaba contra su voluntad — es hora de irnos, hombre. Tu me serás de mucha ayuda el día de hoy. No puedo creer el increible aliado que tengo contigo aquí. Sigueme.

     Powerman no pudo desobedecer la orden y la siguió fuera de la habitación hacia un pasillo largo, afuera había otras tres muchachas y a la cual se les unió la chica que atendía a Rubén. Ellas también siguieron a Myra. Salieron a una cochera, en esta había varios vehículos. Subieron a un auto negro, largo y que parecía muy costoso, Rubén no reconocía la marca del auto, quizá era extranjero, quizá era efecto de la droga. En un auto subieron Myra y Powerman, en otro las cuatro muchachas. Salieron disparados de aquella quinta.

     Llegaron a un gran monte, Powerman no podía ubicarse ni tampoco le importaba mucho, hacía ya un tiempo que aquella cosa que peleaba contra su voluntad había dejado de pelear y ganó. En aquel monte había ya otros tres vehículos y había varios hombres con traje y armados fuera de ellos. — Caminas detrás de mi — ordenó Myra a Powerman y este solo asintió con la cabeza. Salieron del auto, detrás de ellos estaban las chicas y todos caminaban detrás de Myra quien se encaminó a encontrarse con un viejo gordo, al parecer el jefe de todos los hombres que estaban ahí — veo que no traes contigo guardias ¿Confias en mi? — preguntó el hombre viejo con una sonrisa decrépita — Veo que tienes una nueva adquizición ¿Acaso tus gustos ya cambiaron y ya te gustan de nuevo los hombres? — rio un poco, Myra le correspondió un poco la risa y continuó con lo que venía a hacer, tronó los dedos y la chica de cabello lacio que atendía a Powerman se acercó cargando un portafolio, se adelantó a Myra y lo abrió para que lo viera el hombre viejo — Es lo que me pediste, Juan — El hombre viejo acarició unos paquetes de droga que contenía el maletín y sonrió satisfecho — ¿Y también puedo quedarme con ella? — Myra asintió con la cabeza. Un hombre de Juan se acercó con un portafolio mientras ese viejo abrazaba a la chica por la cintura — estas tan rica — dijo en una voz acosadora y de nuevo la lucha entre la droga y su voluntad comenzaba en la mente de Rubén. El hombre abrió el portafolio delante de Myra, estaba lleno de dinero, tronó los dedos y una chica se acerco, Cristina. Myra tomó el portafolio y el hombre tomó a Cristina por el brazo de una manera agresiva. La lucha crecía —Señora ¿Qué pasa? — gritaba la chica de cabello lacio mientras el viejo Juan empezaba a besar su cuello. Algo en la mente de Rubén se rompió. Su cuerpo comenzaba a rosarse de manera alarmante, sentía el dolor, sentía la energía que emanaba de su cuerpo. — Ahora eres de ellos. Ya no me sirves, Nidia. Despierta, Nidia — la chica comenzó a gritar en medio de aquello, se sentía confundida y un hombre extraño estaba tratando de tocarla por todas partes, sentía miedo, trataba de quitarselo pero no podía — dejala — una hilo de voz salió de Powerman y Myra asustada lo veía, su rostro estaba conteniendo una furia, una furia enorme que crecía en él y perecíera que lo haría estallar — Callate — le ordenó Myra quien se asustó al verlo completamente rosado, pero Powerman escuchaba y miraba los gritos de aquella muchacha, recordaba su rostro dulce, su mirada, su cabello lacio — dejala — su voz fue más audible y el hombre viejo se detubo un momento, Cristina también había sido despertada por Myra en ese momento y comenzaba a gritar y a llorar, el hombre que la sujetaba le dio un golpe — eres un pendejo — una voz monotona y perfectamente audible surgió de Powerman, no podía controlarlo, ni las grandes cantidades de energía que emanaban de él, sentía que su poder crecía enormemente — ¿Qué pasa, Magaña? ¿Por qué no controlas a tu nuevo novio? — pero las chicas seguian llorando, estaban abusando de ellas y eso es algo que Rubén no podía soportar — Callate, pendejo — su voz contenía ira y comenzaba a caminar en dirección del hombre viejo — DETENTE, POWERMAN — pero Powerman no la escuchaba ya — detenlo, Myra, detenlo ahora o lo mato — Powerman se acercó peligrosamente al viejo Juan y sus hombres no esperaron instrucciones para disparar en contra de Powerman, esta vez las balas le provocaban daño, le dolia mucho cada impacto de bala, aunque no le entraban, el golpe era lo suficientemente molesto y su ira crecía más.

     Tomó por el brazo al viejo Juan, lo apretó tanto que se lo quebró, este cayó al suelo producto del dolor y sin poder controlarlo preparaba su puño para partirle la cara sin embargo el grito de Cristina llamó su atención, el hombre que la aprisionaba la tenía conta un vehículo y estaba a punto de aprovecharse de ella mientras que ella peleaba inutilmente por librarse. Con un fuerte salto, Powerman llegó a un lado del vehículo, lo tomó por debajo y lo levantó en el aire, tanto Crsitina como su agresor calleron al suelo, los otros hombres siguieron disparando contra Powerman pero no servía de nada. Rubén le dio una patada en el rostro al agresor de Cristina, le rompió la quijada y se retorcía de dolor. Powerman gritó y estaba a punto de arrojar el auto sobre aquel hombre sin ver que lastimaría o mataría tambien a Crsitina, fue entonces cuando sintió unos brazos que lo rodeaban — Vas a matar a Cristina — gritó Nidia y eso le fue molesto a Powerman, arrojó el auto lejos y escuchaba el llanto de Nidia detrás de él, se separó de ella bruscamente pero ella de nuevo lo abrazo — ya basta, Myra ya se fue — pero Rubén de nuevo se separó de ella, giró rápido y gritó un alarido que Nidia pensó que era más de dolor, sintió un poco de miedo pero entre todo eso dijo — Gracias, Rubén — Algo en su interiór explotó, sentía mucho dolor debido a las rosaduras en todo su cuerpo y dejó liberar enormes cantidades de energía de su cuerpo, gritó fuerte, el dolor era insoportable, su poder creció demasiado, el polvo comenzó a levantarse, Nidia y Cristina sentían la fuerza que saliá de Powerman y el agresor de Cristina corrió asustado, gritó más de lo que sus pulmones puden sostener de aire, la energía que surgía de él se lo permitían y seguía creciendo, tanto que muy lejos de ahí Sonia pudo sentir su precensia y su poder en crecimiento. Pero en la mente de Rubén retumbaba una palabra "gracias".

     Habiendo expulsado grandes cantidades de energía esta iba disminuyendo junto con el color rosa de su cuerpo y el dolor, comenzaba a sentir sueño y de pronto cayó al suelo desmayado.

     Myra antes de irse había "despertado" a las otras dos chicas quienes escondidas detrás de algunos arbustos veían todo lo que pasaba, una vez que Powerman se desmayó Cristina y Nidia se pusieron aun lado de él y las otras chicas corrieron para acompañarlas. Todas lloraban y a la vez decían "gracias".

    














lunes, 2 de abril de 2012

Cristina

Capitulo 6
Cristina 


     Habían pasado ya varias semanas desde el incidente con Fireblast y Tornado. Rubén ya comenzaba a socializar con más personas y no solo con Sonia. Dulce, la chica que conoció junto con Sonia resultaba ser muy simpatica aunque a veces tenía un comportamiento pesado pero en general es muy buena persona, se ponía a cantar para que Rubén la escuchara. Su horario de clases le daba un espacio libre de 2 horas entre la clase de español y la de computación, así que junto con Juan, los hermanos gemelos que se llaman Eduardo y Jesús y junto con otro chico extraño llamado Norberto, salían de la preparatoria para comer algo de los pequeños negocios de alrededor. Así también, gracias a Sonia y a Dulce, ya le hablaba a Dalia, la chica que le había gustado desde el primer día.

     Dalia tiene el cabello negro medio largo, agarrado con un pequeño chongo por detrás y dos mechones de cabello por delante, su rostro delgado y delicado le daba una sutileza a su presencia, su sonrisa remataba con una belleza extraordinaria e iluminaba hasta los rincones más oscuros no solo del planeta, sino del universo entero. Ella se juntaba con otras dos muchachas. Elena y Jazmin. Elena delgada y más alta que las demás, siempre sonreía, era su estado natural, excepto en matemáticas que su rostro se volvia un poco inexpresivo mientras su mente trataba de procesar toda la inforamción que el maestro escribía en el pizarrón. Su cabello corto le hacía ver su rostro delgado y su piel blanca, muy guapa, sencilla y carismática, y la más seria de las tres. Jazmin tenía casi la misma estatura que Dalia, ella de piel morena, rostro un poco ancho, casi siempre seria pero dispuesta dirigirte una sonrisa a modo de saludo. sus ojos grandes acentuaba sus expresiones y gustaba de mover mucho las manos al momento de hablar.

     El grupo 03 estaba tomando vida cada día entre "pasame la tarea", "explicame esto", "¿Viste ayer 'Otro Rollo'?" y demás platicas de adolecentes preparatorianos.

     Aunque Sonia y Dulce se volvieron ahora las personas con las que más hablaba Rubén, este no se iba con ellas en la salida. El papá de Sonia iba a recogerla en su camioneta y Dulce vivía cerca de la prepa. Marlene había comenzado una amistad con otras personas del grupo y ya no lo esperaba. Hasta que un día descubrió que Dalia, Jazmin y Elena caminaban en la misma dirección que Rubén, de hecho Elena tomaba el camión en el mismo lugar que Rubén.

     Hablaban casi todo el tiempo de cosas de mujeres en las que Rubén casi no tenía participación, desconocía mucho del tema; participaba solo cuando la platica se encaminaba a cosas de la escuela y que, si eran de matemáticas, tampoco entendía mucho al respecto. — ¿Pero cómo si tienes todos los ejercicios del libro contestados? — le preguntaba Dalia sorprendida — Pues si, pero como que los conocimientos nuevos desplazan los anteriores — contestaba él. — oigan — interrumpió Jazmin — ¿Supieron de la señora que secuestraba chavas? — Todos miraron a Jazmin — Lo escuché hoy en las noticias — Dalia asintió con la cabeza — si, lo recuerdo. Decían que estuvieron a punto de atraparle y se les escapó — continuaron su platica acerca de dicha criminal que secuestrava jovencitas, Rubén había escuchado cosas por el estilo pero nada en concreto,  las tres chicas contaban que esa criminal sometía a las muchachas para que hicieran lo que ella quería, que incluso había matado a muchas y que se bebía su sangre, esto ultimo le parecía exagerado a Rubén. Cruzaron la avenida Universidad y Elena y Rubén se despidieron de Dalia y Jazmin y continuaron caminando una cuadra más.

     A pesar de que todo el día había estado soleado, para la tarde el cielo comenzó a nublarse. El viento era melancolico y traia los recuerdos de lo más profudo de la mente. Powerman sentía el viento en su rostro en lo alto de un edificio en el centro de la ciudad. Si, él conocía la historia de esa criminal que secuestraba jovencitas, en el municipio de Guadalupe ya habían reportado a una muchacha de 15 años como desaparecida, en el municipio de San Nicolas fueron dos, una de 17 y otra de 18; y en su colonia, en el municipio de Apodaca, estaba un cuarto caso de una muchacha de 15 años. Nadie las encontraba, no había muchas pistas que seguir y esos casos ya llebavan bastante tiempo, lo que provocó que se volviera a hablar de ello fue que la hija de un funcionario público fue secuestrada, la quinta victima Cristina de 16 años fue vista por ultima vez cuando se dirigía a la secundaria, hace ya dos días. Todos los días su madre la llevaba pero en esta ocasión una avería en el vehículo provocó que ella sola tomara el camino hacia su escuela. Muchos la vieron irse, nadie la vio llegar a la secundaría.

     Las investigaciones se hicieron mucho más fuerte, en dos días ya habían arrojado resultados y tenían un nombre: Myra Magaña. Esa mujer de cuerpo sensual aun ya entrada de edad, cabello rojo, largo, casi tocando la parte de atrás de sus rodillas, con buen porte y una voz de mando que era difícil de ignorar es empresaria de alto rango en Monterrey. Poseía acciones de bienes raices y de algunos bancos y la manera en que había amasado su fortuna era desconocida. Había sido llamada a declarar pero no se le encontraba nada que la inculparan, algunos informantes que Powerman tenía en la policía aseguraban que había todo para arrestarla y comenzar una investigación en su contra para dar con las muchachas pero ella extorsionaba a muchos funcionarios para salir bien parada — pero nadie sabe cuanto dinero está dando y si realmente lo está dando — Powerman repitió las palabras que un agente le dijo. 

     Pasaron otros dos días. El nombre de Myra Magaña se hizo famoso por el caso de las desaparecidas y las investigaciones estaban arrojando nuevas evidencias que al final iban a parar a cualquier lugar menos a manos de la justicia, todo esto lo sabía por aquel agente que conoció cuando se enfrentó a Numero Dos y Tres, El Oficial Bustamante; también estaba a cargo de dicho caso. No es que entre Powerman y ese oficial existiera una especie de amistad o compañerismo laboral, no existía nada, Powerman estaba más ahí por puro morbo que por otra cosa sin embargo, si algo le molesta mucho a él es que dañen a cualquier mujer. Fue estando cerca de una oficina de la policia que Powerman se dio cuenta sobre un enfrentamiento en un terreno valdio del Municipio de Escobedo. 

     Powerman llegó mucho antes que la policía, en un extenso terreno valdio al sur del municipio había una casa abandonada, desde afuera algunos hombres disparaban hacia ella, de vez en cuando algunos hombres podían asomarse por las ventanas sin vidrios para repeler el ataque. Sin previo aviso, Powerman dejó caer el peso de su cuerpo sobre uno de los vehículos que estaba fuera de la casa, algunos de los tipos voltearon a verlo, estaban bien vestido, no era el típico perfil de criminal que cualquiera tiene en la mente y portaban armas largas, de las llamadas "cuernos de chivo". El techo del auto quedó completamente sumido e imponente sobre él estaba Powerman, protegiendo su identidad con su paño blanco y sus lentes oscuros. Los que lo miraron no lo reconocieron enseguida pero dispararon contra él, Powerman sin inmutarse recibió los impactos de bala sobre su cuerpo. El fuego no se detenía, la agresión tenía dos direcciones, hacia la casa y hacia Powerman, y al ver que sus intentos de matarlo con balas no funcionaban y pensando que estaba fallando el tiro, uno de los hombres de traje corrió hacia Powerman amenazandolo con el arma, antes de que pudiera disparar, Powerman salta en el aire y le golpea con la rodilla en la cara tumbandolo al suelo, aquél hombre sangraba de la nariz y algunos de sus compañeros se distrajeron un poco para observar lo que pasaba, lo que dio tiempo a los otros de contraatacar. Un hombre resultó herido por el impacto de una bala, se dejó caer al suelo para protegerse detrás de su auto y pegó la espalda al mismo, así fue como vio que Powerman se acercaba a él y los dos se reconocieron en seguida. Ese hombre era el mismo que conducía la camioneta en el centro de la ciudad un día antes de regresar a clases — Te va a cargar la verga — Lo dijo con tanta rabía que casi le salía espuma de la boca, tomó su arma, se puso de pie pese a la lluvia de balas que iban y venían y puso el cañón de su arma en la sien del muchacho. Powerman tomó el cañón del arma con su mano derecha, y lo dobló hasta casi quebrarlo. El hombre trató de golpearlo pero el sonido de algo pequeño de metal les hizo mirar hacía sus pies. Desde el interior de la casa había arrojado una granada. Los compañeros de ese hombre corrieron de inmediato, la primer reacción de Powerman fue patearla lejos pero nunca ha sido bueno haciendo eso, era como si fuera un balón de futbol y siempre fue pesimo en eso; por eso la granada chocó contra la puerta del vehículo que tenían enfrente, no muy lejos de ellos —chingado — alcanzó a decir Powerman y explotó. 

     La exsplosión fue enorme, provocó que el tanque de gasolina del vehículo explotara y fue aun más grande por algunas otras cosas que cargaban en ese vehículo. Los criminales se marcharon en sus vehículos dejando abandonado a su compañero. No estaban muertos, pero Powerman y el criminal estaban algo aturdidos por el sonido de la explosión y en el suelo. Apenas comenzaban a recuperar el oido cuando escucharon acercarse a varias personas. Dos hombres altos, con armas largas, gabardinas negras y lentes oscuros. Tres chicas jovencitas, muy guapas y temerosas. Y la mujer que en poco tiempo había logrado demasiada fama, Myra Magaña. El criminal estaba con los ojos bien abiertos, incredulo a haber sobrevivido a tal ataque, se acomodó como pudo sobre el suelo de tierra y comprobó palpandose el cuerpo de que aun siuiera con vida pero el gusto no le duró mucho, una bala fue a dar en su cabeza frente a la vista atonita de Powerman quien acababa de acomodarse para ponerse de pie. Murió en el acto, el criminal cayó de espaldas y así se quedó mucho tiempo. El sonido de un nuevo balazo resonó en aquél lugar, esta vez la bala fue a parar a la sien derecha de Powerman pero la bala no le provocó ningún rasguño.

     Los hombres y Myra se quedaron sorprendidos al ver tal cosa, Powerman se puso de pie inmediatamente frente a los aun más asutados hombres, pero Myra guardó rápidamente compostura. Powerman observó la situación, era relativamente fácil solo eran dos hombres armados, Myra y... la hija del funcionario. Entre las muchachitas que guardaban distancia unos cuantos pasos atrás de Myra estaba Cristina con una mirada perdida, como si le hubieran robado el alma. Con un rápido movimiento, Powerman se pone delante de uno de los hombres de Myra, el que se encontraba a su lado izquierdo, le tira un puñetazo al rostro desde abajo y lo tumba al suelo, el segundo hombre se preparaba para disparar cuando el grito ahogado de una chica lo distrajo. Cristina se apuntaba con un arma a la cabeza — detente o me mato — No lo podía creer, pese a lo que estaba viendo, Powerman no podía creer que Cristina amenazara con quitarse la vida si Powerman seguía con aquel ataque, se le heló el cuerpo, sintió un escalofrío fuerte desde su columna, no sabía que hacer y la risa de Myra Magaña comenzó a burlarse de él y a resonar en su cabeza.

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