Prologo
Temporada 1:
Big Bang.
En un frío valle oculto en alguna parte de Suiza, aquel hombre peleaba contra la nieve en el suelo para llegar a su destino. Le acompañaba una chica y entre los dos cargaban unos extraños contenedores cilíndricos. Se encontraban alertas ante cualquier sonido, los perseguían, no podían encontrarlos ni mucho menos hacerse de esos contenedores. Ya habían caminado demasiado, comenzaban a sentir extrañamente la sensación de tranquilidad pero sus huellas en la nieve fueron seguidas.
Llegaron a un claro en el bosque, completamente blanco, fue entonces cuando detrás de ellos y entre los árboles aparecieron unos hombres con trajes militares. Por todas partes del mundo habían acontecido sucesos bélicos, todo apuntaba a que una nueva guerra mundial estaba a punto de estallar. Las dos potencias militares Suiza y México entraban en conflictos póliticos, y aunque no parecían graves, una ruptura en la amistad de estas dos naciones supondría un gran peligro para hacer estallar la guerra. Muchos creían que detrás de todo ello había un gran complot ¿Cómo era posible que la gran amistad entre dos naciones que se ayudaron mutuamente a crecer se rompiera así de la nada? Muchos sucesos extraños atentaron contra la paz de cada país y se involucraba altos mandos políticos del otro país. Aunque no se adjudicaba nada a nadie en especifico. Una de las cosas que se decía es que México había alcanzado un alto nivel científico y se le acusaba de estudiar y experimentar en el ámbito militar creando súper soldados. Si bien, este estudio lo han perseguido muchos países se creía que México había alcanzado niveles sorprendentes de avanze en el área. Por su puesto, su principal acusador eran políticos suizos que ya no creían en la amistad entre ambas naciones.
Precisamente era la razón por la que aquel hombre y su compañera se encontraban rodeados de soldados suizos, apuntandoles con armas largas, amenazantes desde atrás de los árboles. El militar encargado de la patrulla avanzó amenazador. Aquellas personas lo miraban nerviosos, se detubo un momento —¡Cuatro!— Gritó el hombre calvo, presionando los contenedores contra su pecho. La chica de estatura baja, cabello claro, largo y chino dejó caer sus contenedores a la nieve, rápidamente levantó su mano izquierda al frente y una lluvia de balas se dejó escuchar en aquel claro blanco.
Los proyectiles chocaron contra una pared invisible y el rebote de uno de ellos había lastimado al militar al frente, todos los soldados se acercaron corriendo, la chica recogió los contenedores mientras algunas balas seguian sonando y chocando contra una pared invisible que protegían a la chica. Ella se acercó a su compañero, más alto que ella, le entregó sus contenedores e inmediatamente propinó una patada al soldado más cercano. Así, dando un giro, golpeo a otros dos militares. Mientras, el hombre calvo, como pudo sacó un pequeño control de la bolsa de su chamarra, presionó una serio de botones y un aro grueso metálico salió del suelo. Los soldados por un pequeñisimo momento se detuvieron mirando aquella estructura metálica, fue la orden de su jefe que los sacó de su ensimismamiento y abrieron fuego contra aquella estructura. La estructura comenzó a emitir una luz potente desde el centro, como si muchos rayos chocaran entre ellos en ese punto, apenas ara audible un sumbido. Y una bala dio en el lugar exacto.
La estructura de metal comenzó a zumbar más fuerte y vibraba violentamente, se rompió por la parte superior y se escuchó una pequeñisima explosión. Aquella luz comenzaba a absorber todo lo que había a su alrededor. La nieve, algunas ramas secas y piedras tocaban la fuerte luz que ahora emitía el aro y desaparecían. La fuerza con la que atraía los objetos era muy grande, el hombre calvo siendo el más cercano al aro batallaba para mantenerse en su lugar y no ser absorvido por aquella fuerza mientras maldecía en todos los idiomas que conocía. Los soldados también luchaban contra aquella fuerza extraña, estaban asustados, algunso trataron de ayudar a su jefe. La unica que parecía no ser afectada por aquello era la chica de cabello chino, quien se acercó a su compañero para ayudarlo, nuevamente algunas balas fueron disparadas y esta vez una dió contra el brazo derecho del hombre calvo, por un momento perdió la fuerza en su brazo y un contenedor se cayó al suelo chocando contra una piedra que era atraída por el aro. El contenedor se rompió, un liquido verdoso salió de él y rápidamente fue absorvido por la luz del aro.
En cuanto una parte de ese liquido pasó por la luz sucedió una explosión aun mayor, el aro se descompuso en muchas partes y arrojab su escombro a todos lados. Asustados, los soldados corrieron para solicitar mas ayuda y se llevaron a su jefe de patrulla como pudieron. La fuerza que atraía los objetos desapareció después de aquella explosión, dejando en el lugar una base metalica abollada por todos lados y un hueco en la nieve.
La chica y el hombre calvo se miraron por un momento — estaré bien — dijo él — ella solo asintió con la cabeza — Habra que ir a recuperarlo — y con mucho coraje pateo los restos del contenedor que no se movieron mucho después de la explosión, maldiciendo a los soldados suizos en su propio idioma.
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