viernes, 23 de marzo de 2012

Powerman

Capitulo 2
Powerman

      Había pasado ya una semana desde que Rubén entró a la preparatoria numero 16 y las cosas estaban sumamente extrañas. Aunque sabía que la preparatoria era algo nuevo y que tenía que adaptarse lo que le pasaba era inimaginable para cualquiera. Por una parte, estaba esa chica de cabello chino claro de la que siempre sentía su presencia, Rubén era capaz de sentir cuando ella estaba cerca, pero ella parecía que no lo notaba a él. Por otro lado, había una serie de letras que rondaban por su mente, y aunque había desifrado la palabra no tenía ningún sentido. Pero esa palabra seguía dando vueltas. Los cambios que sufre un adolecente también le estaban pasando y las hormonas no lo dejaban estar tan tranquilo ¿Desde cuando hay mujeres tan hermosas? Rubén debía admitirlo, estaba rodeado de muchas mujeres muy guapas y dos de su salón le llamaban demasiado la atención, la chica del cabello chino claro y una chica, sentada unos bancos más allá de la primera, de cabello negro, a los hombros, dos mechones de cabello que caían por cada lado de su rostro blanco, delgado y una sonrisa que iluminaba el rincón más oscuro de cualquier abismo. Y había otros cambios que Rubén no podía entender, nadie le había dicho nada al respecto y dudaba que a alguien más le pasara lo mismo que a él.

     En una semana aun no interactuaba con sus compañeros de clase esto era por que, aunque las clases habían comenzado, no eran clases regulares, se les llamaba cursos propedeuticos, llevaba dos materias: Matématicas y Español, esta ultima parecía más una especie de infomercial sobre la universidad a la cual pertenecía la preparatoria la Universidad Autonoma de Nuevo León. Los cursos durarían dos semanas y los maestros ya habían informado a los alumnos que quizá, para cuando las clases regulares comenzaran, los cambiarian a todos de salón. Rubén odiaba entablar una pequeña amistad o compañerismo con una persona y que después esta se fuera, así que esperaba hasta el inicio de las clases regulares para socializar. Pero no estaba solo. Curiosamente, en su salón estaba también Marlene, su exnovia de la secundaria. Marlene se sentaba delante de él y seguía usando el mismo chongo que sujetaba su cabello chino negro. Sus ojos rasgados le habían valido el apodo de "japonesa" en la secundaría pero su piel morena la hacía tan diferente de los asiáticos. Poseía una mirada tranquila, pareciera que siempre tuviera sueño aunque a pesar de todo siempre sonreía, a veces alegremente, a veces de una manera que la hacía ver de un humor muy pesado. 

     Al igual que toda la semana pasada, Marlene acompañaba a Rubén hasta donde tomaban el camión de regreso a sus casas, no vivian cerca, pero podían tomar la misma ruta para regresar. Platicaban cosas tontas sobre lo que hicieron durante las vacaciones y sobre como se sentían ahora en la preparatoria, entonces una chica vestida de tunica blanca, de cabello rubio y muy bonita se acercó a ellos y les dio un pequeño folleto "Iglesia Luz de un Nuevo Mundo" tenía como titulo un pequeño parrafo que ninguno de los dos jóvenes se molestó en leer. Rubén guardó su folleto en la michila y se olvidó de él. Mientras peleaba contra el cierre de la pequeña bolsa del costado derecho sintió aproximarse algo. Por un momento pensó que era la chica de cabello chino claro de su salón, se sentía igual, pero esta vez eran dos presencias que se acercaban rápidamente. Instintivamente Rubén miró hacia atrás pero no vio nada más que la pequeña marcha de estudiantes que salía de clases. Extrañamente no podía sentir en qué dirección venían las presencias. Marlene detectó la alerta del muchacho — ¿Te pasa algo? ¿Se te olvidó algo en el salón? — Preguntó ella con una voz un tanto de niña mimada y algo fasitidada — No, no es nada — Contestó él. Siguieron caminando, las presecnias se acercaban a él, sin pensarlo dos veces sacó de su mochila unos lentes oscuros y un paliacate, se los puso mientras Marlene lo veía extraño — ¿Por qué te pones eso? — sin mirarla respondió — Precaución —.

     Fue cuando llegaron a una pequeña plaza a unas calles de la preparatoria cuando alguien grito — ¡Powerman! — Entonces Rubén se asustó, las letras que le rondaban por su cabeza desde hace ya cinco meses decían precisamente eso "powerman" pero no entendía a qué se refería ni donde lo había leido, por lo pronto, con su afición de dibujar, Rubén ya había creado un personaje con ese nombre pero ¿Quién más podría conocer los tontos dibujos de un muchachillo de secundaria? Las presencias se detuvieron detrás de él.

     Al girar la cabeza vio a dos personas extrañas. Ambas vestian un traje extraño de color blanco, algo ajustados y con un cinturon igualmente blanco con un boton cuadrado rojo en la parte de la evilla. Uno alto, superando los dos metros, cuerpo ancho y con una cara dura que parecía una estatua, adulto. su cabello era grisaceo, sin parecer canas, muy corto pero con unos mechones un poco largos por atrás. El otro, un muchacho pequeño, aproximadamente de un metro sesenta, tenia el cabello corto, por delante lo tenía un poco más largo y peinado a su lado derecho y por atras el cabello largo, por debajo de los hombros y sujetado conuna liga. sonreía satisfecho — Te hemos estado buscando — dijo el más pequeño. Rubén, Marlene y el resto de los alumnos que pasaban por ahí  estaban sorprendidos por la extraña apariencia que esos sujetos daban, incluso un alumno se acerco a ellos riendo a carcajadas — ¡Pero qué ridiculos, hermanos! — algunos compañero del chico reían un poco alejados — ¿Qué clase de vestimenta es esa? ¿Acaso es de otro planeta? — lo decía mientras estiraba por el cuello su playera negra con el logo de una banda de musica punk y sus compañeros soltaron a carcajadas — Callate — dijo el pequeño y el muchacho se puso serio — Callame, enano — le desafió y no aguantó más la risa y comenzó a soltar carcajadas fuertes, le puso una mano en sobre la cabeza del muchacho pequeño y le revolvió los cabellos — Eres un... — la mano del muchacho fue sujetada por el pequeño por la parte de la muñeca — uy, que miedo — dijo el muchacho punk y una increible fuerza comenzó a prensarlo y gritaba de dolor, sus amigos pensando que fingia reían sin parar. El muchacho del traje blanco lo jaló hacia él, con su otra mano lo tomó del cuello y por su estatura no pudo levantarlo del suelo — detente, tres — dijo la voz gruesa y algo tímida del otro ser extraño enorme. Sin hacerle caso a su compañero, el pequeño arrojó al muchacho al aire, en dirección de unas canchas de basquetball que había en la plaza.

     Voló por los cielos, afligido de dolor y aun en por encima del cielo, algo lo sujetó. Rubén estaba volando y cargando al muchacho punk.

    Todos los alumnos presentes estraban completamente atónitos, excepto Marlene que ya lo había visto volar en otras ocasiones — ¡Es el -vato- de las noticias! — se escuchó gritar a alguien y todos comenzaron a hablar. Afortunadamente, el muchacho estaba usando sus lentes oscuros y su paliacate en la cabeza, no era mucho, pero así no reconocerían su identidad. — Así que eres una clase de héroe — dijo el muchacho de blanco pequeño — Y hasta puedes volar —.

     Rubén descendió y colocó al muchacho sobre suelo firme, no le dijo nada, el muchacho salió corriendo y sus compañeros detrás de él. — ¿Quién eres? — preguntó el muchacho de los lentes. Los hombres de blanco se acercaban a él caminando lentamente — Yo soy Numero Tres — dijo e muchacho de baja estatura — Y él es Numero Dos — Si, el muchacho de los lentes pensaba que estaban bromeando con él pero no alcanzó a formular su pregunta cuando el más pequeño, que decía llamarse nuemro tres, habló — Venimos por ti, te guste o no — Sonreía satisfecho, como esperando que algo pasara — Pues no, no me gusta. Y no iré a ningun lado con ustedes — contestó el muchacho de los lentes. La sonrisa de Numero Tres se ensanchó — Entonces será por las malas —.

     Una gran cantidad de gente se había reunido alrededor delas canchas de basquetball, nadie esperaba ver  ningun partido, sino algo completamente extraño, la increible fuerza de un muchacho pequeño y la extraña habilidad de volar de otro chico igualmente extraño. Rubén se acomodó los lentes y dio media vuelta, parecía que no iba a seguir cuando sintió un fuerte golpe en su cabeza. Numero Tres habípa corrido detrás de él para tratar de someterlo. Rubén giró de inmediato para ponerse de frente a su agresor quien ya preparaba su segundo puño, esta vez el golpe dio por un lado del rostro del chico de lentes y lo disparó contra la pared de un cementerio que está aun lado de la plaza*. Rápidamente Rubén se incorporó, se acomodó los lentes y se apretó el paliacate que le cubría la cabeza, le dolían los dos golpeas que aquel tipo extraño le había propinado y no entendía nada, nunca antes le había dolido siquiera un balazo ¿Por qué esto si?

    Sin darle mucho tiempo para poder seguir razonando, Numero Tres de nuevo se había lanzado contra Rubén pero esta vez logró esquivarlo. La gente comenzaba a alarmarse y hubo una explosion con mucho humo cerca de donde estaba toda la gente aglomerada. Todos corrieron, hubo una nueva explosión pero Rubén no podía identificar lo que pasaba, estaba ocupado esquivando y recibiendo los golpes de su agresor. Pronto, no había ninguna persona en el lugar. Marlene también se había ido.

     De nuevo, un golpe que va directo al rostro, esta vez Rubén es lo suficientemente rápido para atrapar el brazo de Numero Tres y jalarlo a él, le da un rodillazo a la altura del abdomen y lo suelta. Numero Tres apenas si sintió cosquillas y reía — No puedo creerlo ¿Puedes volar pero no tienes la fuerza? No entiendo para que nos mandaron por ti — Rubén no había aplicado toda su fuerza por miedo a lastimarlo sin emabrgo pensaba «¿Qué demonios? Él está tratando de matarme», Numero Tres lanzó de nuevo un ataque, Rubén de nuevo lo sujetaba y con un fuerte movimiento lo giró por encima de él y lo golpeó contra el suelo, sintió la presencia de Numero Dos quien se unía al ataque, no fue capaz de prevenirlo y recibió una gran patada en la boca, sentía que una enorme piedra lo había golpeado. Con un gran salto y con sus manos entrelazadas, Numero Dos trata de golpearlo desde arriba, esta vez Rubén si lo logra ver y sostiene el golpe, avienta las manos de Numero Dos y lo golpea en el estomago, en el momento en que él se agacha por la fuerza del golpe le propina un rodillazo en el rostro. Numero Tres trata de sujetarlo pero un brazo se le escapa, con un giro rápido Rubén lo manda al suelo de nuevo. Numero Dos se recupera de inmediato, lanza un golpe contra el chico de los lentes oscuros y con ambas manos Rubén lo toma por la muñeca y con un giro similar al anterior levanta a Numero Dos y lo deja caer sobre Numero Tres.

     Estaba algo cansado, nunca había peleado con alguien así. Nunca había peleado con alguien. Alguna vez le toco dar uno que otro golpe a un ladron o cualquier criminal, incluso lo retaron pero esas exoperiencias no se comparaban  contra lo que ahora le sucedía. Sus lentes comenzaban a estorbarle, se los acomodaba a cada rato para evitar ser reconocido y aunque no se veía ninguna persona, sabía que en algún lugar estaban escondidos los testigos de semejante escena.

    
     Los extraños de blanco se pusieron de pie, el muchacho pequeño se veí enfadado, el más alto no presentaba ningun tipo de emoción en su rostro. — Vaya, vaya. vaya... Así que has aprendido a usar tus poderes, Powerman — se mantenian a una distancia segura — ¿Por qué insistes en llamarme así? — Numero Tres empezó a reir un poco y Dos dibujo una extaña sonrisa en su rostro que parecía más una mueca — Dime una cosa ¿En cuanto nos viste no sentiste que nos conocías desde ya hace mucho tiempo? — Rubén no había reparado en eso, sentir la presencia de ellos era como saber que alguien se acercaba a ti, desde atrás, sin que pudieras verlo, se sentía que esa persona era alguien conocido, como a alguien a quien le tienes mucha confianza y era la misma sensación que sintió al ver a la chica de cabello chino de su salón — ¿Quiénes son ustedes? — Repitió la misma pregunta que al principio de este embrollo — Somos tus hermanos, Powerman.— Contestó Dos con una voz pastosa y arrastrada, como si le dierapereza hablar
     — De nuevo ese nombre — dijo Rubén
     — Dime otra cosa — hablo Tres — De un tiempo para acá, desde que aparecieron tus poders ¿No existe una palabra que ronda por tu cabeza, Po-wer-man?
     — Así es ¿Cómo lo sabes tu?
     — Ya te lo dijo Dos, somos tus hermanos. Nuestros nombres son Numero Dos y Numero Tres, pasamos por lo mismo que tu cuando obtuvimos nuestros poderes. La palabra que ronda por tu mente es tu nombre, el que te identifica, el que te da esas habilidades que nadie tiene. Cuando lo aceptes, ese nombre dejará de dar vueltas por tu cabeza.
     — Suena ridículo
    — Como sea, no importa. Pronto dejaras de ser nuestro hermano

     Numero Tres se lanzó al ataque de Rubén  una vez más, ya habiendo peleado con ellos sabía como sería el ataque y Rubén se agachó y trató de golpearlo por debajo del estomago, por error golpeo la evilla roja del cinto, esta se rompio y Rubén sentía como una extraña fuerza salía desde el centro de esa evilla. Las sirenas de muchas unidades policiacas comenzaba a acercarse. Con un gran salto Tres se alejó de Rubén y revisó su cinto — está roto — dijo Numero Dos — hasta acá escuché como se rompia y ya siento la fuerza que emana de él. Será mejor irnos — Dos caminó lentamente hasta donde se encontraba Tres. Las sirenas de la policia anunciaron su llegada, una gran cantidad de patrullas rodeaba la plaza de aquella tranquila colonia del centro de San Nicolas. Lso Policias bajaron y apuntaron a los extraños y a Rubén — Bueno, creo que está activado. Vamonós — Dos presionó el botón rojo de su evilla y el cuerpo de ambos seres ectraños brilló un poco. En el acto desaparecieron. 

     Todos estaban asustados y sorprendidos, incluso Rubén, quien no podía creer lo que estaba viendo y no entendía nada de lo que sucedía, por su mente pasaban muchas preguntas ¿Quiénes eran ellos realmente? ¿Cómo sabían que la palabra Powerman rondaba por su mente? ¿Por qué ellos tenían la misma fuerza que él? ¿De donde eran y a donde se fueron? ¿Por qué se lo querían llevar? ¿Quién los había enviado?

     — Bajen sus armas — una voz conocida dio la orden. De entre los policias que apuntaban al muchacho de lentes oscuros y paliacate blanco en la cabeza salió el jefe de ellos, era el mismo que estaba en la persecusión un día antes de entrar a la prepa — De nuevo tu. Aquella vez no podía creer lo que estaba viendo, lamentablemente no pude ver lo que aquí hiciste y no sé si hay algo malo en todo ello — se acerdó al muchacho y le dio una palmadita en el hombro — Pero no me das desconfianza — El muchacho le sonrió extrañamente sin saber que decir — Aquella vez te fuiste y no supimos nada de ti, hay muchas cosas que quisiera preguntarte sobre tus poderes, eso de que puedes volar ¿Qué se siente? Pero no, no me digas, respondeme primero ¿Quién eres? — El muchacho le sonrió satisfecho — Powerman.



*Si, a mi también me parece extraño un cementerio en medio de una colonia y a un lado de una plaza pública, pero existe, es real ese lugar.

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