lunes, 26 de marzo de 2012

La Cuarta Niña

Capitulo 3
La Cuarta Niña

     Siete de la mañana, la primer clase comenzaba y con paso apurado entraba un maestro  de estatura media, cara simpatica aunque algo fingida, un poco pasado de peso y unas entradas en el cabello que le hacían ver una amplia frente, las arrugas ya se le notaban, debería tener como unos 40 años — Buenos días, muchachos — dijo al entrar mientras caminaba al escritorio a dejar sus cosas. De entre ellas toma un marcador nuevo y escribe sobre el pizzaron blanco su nombre "Lic. Jorge Medina" continuando con su asignatura "Matemáticas" — ¡Genial! — pensó Rubén mientras escribía esa maldita palabra en su libreta — Cuando más sueño tengo debo tener la peor materia de todas — Con una gran sonrisa el maestro miraba a sus alumnos, todos muy serios, esa seriedad de ser nuevo, de un cambio nuevo y que de algún modo duele, el maestro disfrutaba eso. — Soy Jorge, su maestro de matemáticas — comenzó a decir con una sonrisa bien fingida — Yo sé que a muchos no les gusta las matemáticas, que batallan con ellas y que, para colmo será la primer matería del día que van a estudiar — Rubén estornudó tan fuerte en ese momento que llamó la atención de todos — salud — dijo el maestro sorprendido — gracias — contestó el muchacho y después el maestro continuó — como les decía, es la primer matería que veran en el día, pero no es malo, pues en la mañana es cuando mejor pueden aprender — terminó de decir esto y se sentó en su silla, detrás del escritorio. Aun había gente que veía a Rubén de reojo. Las clases regulares en la preparatoria numero 16 habían comenzado.

Sonia
     El día continuó, fue al rededor de la una de la tarde cuando tenían su tercer materia: computación, la segunda fue español. Las clases de computación se toman en un aula ubicada en otro edificio, pero no se les permitía el paso sino hasta que llegara el maestro y al retrasarse unos minutos, ya todos comenzaban a moverse inquietos pensando que quizá se habían equivocado de horario. Rubén se había tardado en llegar, había estado en el baño. Veía a sus compañeros que ya comenzaban a hablarse y a Marlene bien entretenida con sus nuevas amistades, no quería molestarla y no quería buscarla ya. Caminaba aun pensando en donde se sentaría fuera del salón cuando escucho un chistido. Fue extraño, uno escucha un chistido y puede ser para cualquiera pero Rubén sabía que le llamaban a él y antes de que pudiera reaccionar escuchó un segundo chistido y aun seguía sintiendo que era a él a quien llamaban. Giró su vista a su derecha y vió a la chica de cabello chino claro llamandole. De algun modo no había sentido su presencia hasta ese momento. Quizá ya comenzaba a acostumbrarse. Con un ademán, la chica le indicó que se acercara, a sus lados estaba un muchcho alto, un poco gordo, de cabello lizo y peinado hacia atras y con demasiado gel. A su otro extremo se encontraba una muchacha, aproximadamente de la misma estatura que Rubén, sonreía, algo exagerado pero a diferencia del maestro esa risa no era finigida solo exagerada, llamaba mucho la atención su lunar al lado derecho de sus labios y saludaba a Rubén con sus manos — ven — le dijo.

     En cuanto se acercó, la chica de cabello chino se acercó más a él que los demás, le acomodó el cuello de la playera y aunque los otros dos compañeros se sorprendieron de aquel gesto, como si ya se conocieran de antes, pero para la chica de cabello chino claro y Rubén fue de lo más natural. Fue algo inconciente. — ¿Sabes a qué hora es la clase de computación? — pregunto su pequeña compañera — Creo que es ahorita ala una y veinte — Ambas chicas voltaron a ver al compañero más grande y este se puso rojo de inmediato y comenzó a reir de nervios — ah bueno — trató de escusarse — pensé que era a la una — La otra chica le presionó un dedo sobre el pecho del chico — por tu culpa no me acabé la soda* — La risa nerviosa cambio a algo más bromista y optimista, tratando de verle lo divertido a aquella situación — Ya ni modo. — La chica de cabello chino claro hizo "algo" que provocó que su presencia fuera más fuerte y volvió a llamar la atención de Rubén — Mi nombre es Sonia Amelia. Ella es Dulce y el es Juan — No, definitivamente Rubén solo conocía a una persona con el nombre de "Sonia" y esa era su prima, pero su prima es de piel morena y no blanca como la de la chica que tiene enfrente — Mucho gusto, yo soy Rubén — Estrechó la mano con Juan y a Sonia y a Dulce las saludó con un beso en la mejilla.

     Las clases de ese día terminaron. El sol de las dos de la tarde era muy caluroso y daba comezón en todo el cuerpo. Rubén caminaba con Sonia por la calle de un costado de la preparatoria, hablaban de cosas de su pasado, de donde eran, que querían ser, a qué se dedicaban y fue así como Rubén supo que a Sonia también le gustaba dibujar.Sin embargo, Rubén sintió una segunda presencia cerca de él. El viento comenzó a soplar fuertemente. Los árboles se sacudían violentamente y en diferentes direcciones, como si el viento viniera de todos lados. La fuerza del viento seguía creciendo. Comenzó a romper los cristales de las casas, algunos de la prepa; seguía incrementando la fuerza del viento.

     Sonia y Rubén habían buscado refugio debajo de un árbol que no duró mucho en su lugar, el aire lo arrancó de raíz dejando gritas en la banqueta y sobre la calle. La misma fuerza que arrancó el árbol comenzaba a levantar a Sonia sobre el suelo, hizo como pudo para sostenerse de Rubén pero no lo hizo bien y salió volando y gritando. Sin pensarlo dos veces y despegando lo más rápido que pudiera del suelo para no ser visto, Rubén voló.  Tomó a Sonia de la cintura, la sujetó con fuerza y se elevó unos cuantos metros más para seguir estando lejos de la vista de todos.

     En cuanto Sonia sintió el brazo de Rubén dejó de gritar, se sentía más segura y eso le fue extraño a Rubén — Tus lentes, Powerman — le dijo ella. Un vuelvo le dio el corazón a Rubén ¿Cómo sabía ella ese nombre? ¿Acasó lo había visto? ¿Acaso ella también podía sentir su presencia? ¿Acaso ella también tenía poderes como los chicos de aquella vez?  — Mira hacia allá — Sonia apuntó hacia el techo de uno de los edificios de la preparatoria. Rubén no alcanzaba a ver bien, el viento el hacía cerrar los ojos pero ya había ubicado la otra presencia; en el techo estaba un hombre, con las manos levantadas apuntando las palmas hacía Rubén, el cabello medio largo le ondeaba con fuerza por efecto del viento — POWERMAAAAAAAAAAAAAN — gritó con fuerza. — Vamos, Powerman — le dijo Sonia.

    A pesar de las negativas de Rubén, Sonia lo acompaño al techo de la preparatoria, el viento ya no soplaba. Delante de ellos estaba ese hombre, vestido con el mismo traje blanco un poco ajustado y con un boton rojo en la hevilla del cinturon. Su cabello negro estaba despeinado, medio largo, se veía más grande que Rubén. Y le sonreía. — ¿Qué haces aquí, numero 4? — preguntó el muchacho extraño con una voz molesta — ¿Qué demonios haces aquí y jugueteas con él? — refiriendose a Rubén de una manera despectiva — ¡Callate! — le espetó Sonia — ¿Acaso estas traicionandonos? — le reprochó aquél individuo y Sonia se veía sumamente molesta y Rubén completamente confundido — Powerman — le llamó el sujeto — Yo soy Tornado y al igual que tu tengo ciertas habilidades que nadie posé, la diferencia entre tu y yo es que yo soy más fuerte y no un experimento como ustedes dos — Peor. Rubén quedó aun más confundido. Al igual que con todos los demás, Rubén sentía que conocía a Tornado desde ya hacía mucho tiempo pero ya no sabía que sentir — Creo que Cuatro no te ha explicado nada. Ella también tiene poderes pero en ella si que son muy mínimos, por otra parte, me sorprende que sepas volar, no sabía que tu modelo tuviera esa hábi... — Sonia hizo "algo" que incrementó la fuerza de su presencia y Tornado se quedó en silencio de inmediato — ¿Por qué crees que sientes mi prescencia? ¿Por qué crees que sabemos tu "otro" nombre? Lamento decirte, Powerman, que yo soy como numero dos y tres, aquellos chicos con los que te enfrentaste hace como dos semanas. Dicho de otra manera, somos como hermanos — Tornado se sentó en el suelo y comenzó a elevarse gracias a una fuerte corriente que pasaba por debajo de él — ¡Ay! Cosita. Los hermanitos se están presentando — Sonia levantó una mano apuntando a Tornado, una corriente de energía salió de su mano y tumbó a Tornado al suelo — ¿Qué demonios? — Dijo Rubén sorprendido — Así es — se dirigió Sonia de nuevo a él — Alguien introdujo estas habilidades en nosotros, hubo varios experimentos y tu y yo formamos parte de ellos. Ya conociste a Numero Dos y Numero Tres. Yo soy Numero Cuantro. La cuarte niña elegida para experimentos de guerra.



*Soda: Refresco. Así se le dice aquí en Monterrey (y creo que en todo el norte). Digo, por si alguien que no es de aquí pudiera estar leyendo esto

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